El penúltimo raulista vivo

Palabra de José Mourinho

Hay mucho miedo a criticar al Barça, demasiado. Miedo a quedar al descubierto, miedo a ser diferente, miedo a salirse del rebaño. Todos hemos podido comprobar qué es capaz de hacer con un hombre la máquina culé de picar carne. Por ejemplo con Ángel Cappa. Cappa fue segundo entrenador del Real Madrid (algunos incluso comentaban que en realidad era el primero) con Valdano, y llegó incluso a ganar una Liga. Pero me da en la nariz que el madridismo no guarda en líneas generales un buen recuerdo de Ángel porque (como les pasa a Valdano y también a Del Bosque) paga en cuanto puede con el club blanco su frustración personal por no continuar trabajando todavía allí. Cappa trabajó para el Madrid pero jamás ha tenido un gesto cordial hacia su ex club, más bien al contrario.

A Cappa se le ocurrió el otro día criticar (y además en público) a Leo Messi y desde ese preciso instante se inició una feroz campaña de desprestigio contra él. No creo que a Ángel se le vuelva a ocurrir insinuar siquiera en el futuro que a Messi le duele la cabeza porque es cierto que el mundillo del fútbol es muy pequeño y tiene sus reglas no escritas. Hoy por hoy el Barça manda en las instituciones y a su jugador franquicia o le haces la ola o acabas corriendo el peligro de que establezcan a tu alrededor un cordón sanitario. Es la ley del terror. La máquina culé de triturar carne ha tenido éxito con Ángel Cappa pero pincha una y otra vez en hueso cuando de domeñar a José Mourinho se trata, de ahí que le tengan permanentemente en el centro de la diana de su rencor.

Mourinho acaba de decir que este Barça es el peor en muchos años y, de nuevo, una vez más, se ha iniciado la cacería del hombre. Quedémonos con el fondo de la cuestión: ¿Es o no es este Barça el peor de los últimos cinco años?... Yo sinceramente creo que sí. Con Guardiola a este equipo uno no le podía ni toser y, aunque Mou le dio la vuelta a esa situación y provocó la tocata y fuga de Pep a Nueva York, el Barcelona ha mantenido un nivel altísimo de juego que con el Tata Martino ha sido cuestionado incluso en la propia ciudad condal. Es cierto que el Barça está luchando por la Liga como casi siempre a lo largo de su historia pero hoy hay tres equipos empatados a puntos en lo más alto de la clasificación. Es verdad que el Barça está en la final de Copa pero no creo que nadie que no sea culé dude de que eso no habría sido así sin la inestimable colaboración arbitral.

Mourinho, en definitiva, ha dicho una gran verdad que, bien o mal traducida que ese es otro cantar distinto, ha sentado a cuerno quemado en España. Y enseguida han empezado las especulaciones: "Claro, Mou dice eso porque así, en el caso de que el City pase a cuartos de la Champions, estará empequeñeciendo el éxito de Pellegrini, que es otro de sus enemigos". Pero Pellegrini, que es un auténtico caballero, tendría que nacer de nuevo y empezar a entrenar desde los 5 años para ganar la mitad de títulos que ha ganado el portugués en los últimos 10. Mou ha dicho eso porque puede y porque a él el mundillo del fútbol se la refanfinfla. Cuando todos estos que le critican están yendo, él ha ido y ha vuelto seis veces. La máquina culé de triturar carne no puede con él, no tiene cuchillas lo suficientemente afiladas. Mourinho sigue siendo un verso libre que obsesiona a sus detractores, que son legión. Y yo me alegro y disfruto al comprobar cómo gana una y otra vez esta batalla de uno contra un millón.

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