El penúltimo raulista vivo

Otro zarpazo del lince del ring

Tampoco hemos tenido tantos campeones mundiales de boxeo como para que vayamos escondiéndolos por ahí, pasando con sigilo por encima de sus hazañas deportivas, escondiéndolos en aras de un falso puritanismo y de una información equivocada. Desde Baltasar Berenguer, que se proclamó campeón mundial del peso gallo allá por el año 1935, España sólo ha tenido un total de diez campeones mundiales. De ahí que hoy, aprovechando precisamente la gesta protagonizada por Javier Castillejo en el Color Linea Arena de Hamburgo, quiero recordar sus nombres: José Legrá, Pedro Carrasco, Perico Fernández, José Durán, Miguel Velázquez, Cecilio Lastra, José Antonio López Bueno, Jorge Mata y el ya citado anteriormente Javier Castillejo, conocido deportivamente como "el lince de Parla".

Entre 1968 y 1977, los años dorados de nuestro boxeo, España llegó a acumular siete campeones mundiales ya que don José Legrá se proclamó campeón del peso pluma en los años 1968 y 1972. Pero el caso de Castillejo resulta excepcional por varios motivos. El primero de todos es que Castillejo se ha convertido en el primer español en conseguir el Mundial en dos pesos distintos, superwelters y medio, y con dos federaciones diferentes. El segundo es la edad con la que lo ha logrado: 38 años. Castillejo está lejos de ser un campeón joven. Y el tercer motivo no es otro que el rival a quien venció nuestro lince madrileño: el alemán Felix Sturm, once años más jóven que él. Sturm no es un boxeador cualquiera, no señor. Antes de pelear con Castillejo sólo había perdido un combate de veintiséis disputados, y fue ni más ni menos que ante Oscar de la Hoya. En una decisión muy polémica por parte de los jueces, el mejicano acabó venciendo en aquella ocasión a los puntos, convirtiéndose así en el único púgil de la historia en conseguir seis coronas mundiales en distintas categorías, superando el récord de los señores Ray Sugar Leonard y Tommy Hearns.

Sturm no pudo saldar la deuda que tenía contraída con el público hamburgués. En su última pelea, ante Maselino Masoe, sabedor de que ganaría el combate por puntos, se negó a seguir intercambiando golpes con el neozelandés. El caso es que, como le sucedió a Zinedine Zidane en el Mundial, existía cierto morbo por saber en qué asalto "jubilaría" Sturm a su veterano oponente español. ¿Sería el cuarto? ¿Llegaría al quinto? Pero, en contra de todos los pronósticos, Castillejo le rompió la mandíbula al campeón en el segundo asalto. Un gancho con la zurda tumbó al alemán y, aunque éste aguantó en pie hasta el décimo, el médico del ring avaló la decisión que tomó el juez principal de parar en ese momento la pelea. Sturm acabó en el hospital. "Un golpe lo puede decidir todo", dijo al final del combate. Esa es una gran verdad. Castillejo, el lince de Parla, dará más zarpazos de esos en el futuro. Y alguno, por cierto, le tocará a Felix Sturm a quien ahora está obligado por contrato a conceder la revancha. Nadie se atreverá a hablar ya de jubilación porque Javi se ha convertido posiblemente en el mejor boxeador español de toda la historia. Y me parece que se ha ganado con creces que lo gritemos a los cuatro vientos.
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