El penúltimo raulista vivo

Otro que quiere poner a un hombre en la luna

Jorge Valdano, otro que quiere poner a un hombre en la luna. Nunca es tarde si la dicha es buena y tanto las declaraciones del director general madridista como la nota oficial del club se sitúan, como no podía ser de otro modo, clarísimamente del lado del entrenador. Y es que lo contrario habría sido de locos. Ahora bien, el silencio institucional ha fomentado la especulación (rotundamente desmentida por los hechos) acerca del malestar de Florentino Pérez y el propio Valdano con algunas de las actuaciones de Mourinho. Ojo, no estoy diciendo en absoluto que todo el mundo dentro del Madrid tenga que compartir obligatoriamente el modus operandi del portugués porque no creo que eso sucediera ni siquiera en el Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Las opiniones son como los culos: todos tenemos uno. Eso sí, guárdense para el ámbito privado las opiniones personales y emítase una única opinión oficial que, en aras de esa estúpida y falsaría caballerosidad, no tire además con bala contra algún madridista.

Lo que yo digo es que el club, y más ahora que van a caerle encima chuzos de punta puesto que vuelve a estar definitivamente en órbita, tiene que blindar a los suyos, y muy especialmente ha de hacerlo con quien más se expone, que en el caso que nos ocupa no es otro que José Mourinho; en realidad, ya sea por carácter o por táctica premeditada, únicamente suele exponerse él, de forma que el celo a la hora de protegerle ha de ser aún mayor puesto que cada paso que da, cada gesto que hace, cada frase que pronuncia va encaminada a favorecer al club que le paga. El Real Madrid ha estado muy bien poniendo los puntos sobre las íes, pero la reacción es tardía puesto que debió producirse al minuto siguiente de que Manolo Preciado llamara canalla a su entrenador.

Lo del Comité Antiviolencia, por otro lado, no tiene nombre, y si lo tiene es evidentemente querellable. Cuando unos y otros se habían dicho de todo, el ambiente parecía estar ya sosegado y el incendio más o menos controlado, se oye a lo lejos la sirena del coche de estos particularísimos bomberos que en vez de llevar agua portan queroseno en sus bidones. ¿Y quién sanciona a quien solicita que se sancione al otro?... Ya me conozco yo a estos tíos que sólo se reúnen, pongamos por caso, los martes de cuatro y media a seis de la tarde y que les cuesta más ponerse en danza que galopar al caballo del malo cuando le persigue el bueno de la película. Lo que con su actuación han conseguido los señores de Antiviolencia es salir en los papeles y rescatar del olvido un tema zanjado: enhorabuena.

A continuación