El penúltimo raulista vivo

Otro McGuffin

Dos hombres viajan en un tren. Uno le pregunta a otro: "¿Qué es ese paquete que hay ahí arriba?"... El otro hombre responde: "Ah, eso es un McGuffin". El primero, intrigado, le pregunta: "¿Y qué es un McGuffin?"... "Pues", contesta el otro hombre, "es un aparato para atrapar leones en los highlands escoceses". A lo que el primer hombre responde: "¡Pero si no hay leones en los highlands escoceses!"... Y el otro hombre contesta: "¡Entonces eso no es un McGuffin!"...


Fernando Morientes fue el McGuffin de Joan Gaspart hace 7 años. En agosto de 2002, el Real Madrid fichó a Ronaldo. Lo hizo a las once de la noche del día 31, cuando sólo faltaba una hora para que finalizase el plazo de inscripción de nuevos jugadores. Morientes formaba parte de una "operación puente" que incluía el fichaje del brasileño y el traspaso del jugador del Madrid al Barça, a través del Inter de Milán, que recibiría 20 millones de euros del club azulgrana. El traspaso de Ronaldo se completaba con el pago de otros 20 millones de euros y la elección de un jugador del Madrid por parte del Inter antes de final del año hasta completar los 55 millones de euros. Todo estaba preparado y, de repente, sin previo aviso, a las 9 y media de la noche, cuando sólo faltaban 2 horas y media para que se cerrara el plazo, el Barcelona reculó y dijo que ya no le interesaba Morientes.

En realidad Fernando, que es un auténtico crack, jamás interesó a Gaspart y lo que pretendía utilizándole como McGuffin era desviar la atención de Florentino con objeto de torpedear el fichaje de Ronaldo por el Real Madrid. Pero Florentino sabía desde el primer momento que no existe en el mundo un aparato capaz de atrapar leones en los highlands de Escocia, y en menos de una hora cerró la contratación del delantero gracias al "plan B". La oferta del Barcelona por Villa también tenía trampa. Eran 50 millones, sí, pero por Villa y por Mata, un ex madridista que además de venirle bien a Guardiola podría ser vendido por Laporta como su "mini Figo". Si Laporta hubiera ofrecido verdaderamente 50 millones por Villa y las cesiones de Bojan y Cáceres, hoy Villa... ¿sería culé?... Lo dudo porque el chaval quiere jugar en el Real Madrid y eso es lo que tiene "trinervioso" al presidente del Barcelona.

Con estas triquiñuelas lo único que está consiguiendo Laporta es ir contra su propia "cultura deportiva" y encarecerle los fichajes al Real Madrid. ¡Y ya sabemos lo preocupado que está Laporta con la inflación, los créditos, la ética y la estética del fútbol!... Gaspart no quería a Morientes y Laporta no quiere a Villa. Lo que quiere Laporta, con la inestimable colaboración de Llorente desde dentro del Valencia, es que Villa vaya a cualquier club del mundo menos al Real Madrid. Así, cuando Laporta asegura que Real Madrid y Barcelona tienen dos culturas distintas yo sólo puedo decir "amén": la cultura del Barcelona consiste en fijarse hasta la obsesión en todo lo que hace el Real Madrid mientras que la cultura del Real Madrid consiste en pasar olímpicamente de lo que hagan o digan desde Barcelona. Villa jugará en el Madrid porque esa es su decisión. O, en su defecto, Llorente perderá dinero como ya le sucedió con Ayala. Y en ese caso será muy divertido escuchar sus explicaciones al consejo de administración del club.

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