El penúltimo raulista vivo

Otro día más que me quedo sin poder hablar del tigre de Cestona

A fe mía que me habría encantado poder dedicarle algún artículo a la victoria del enigmático José Manuel Ibar Urtain, de la que se cumplen ahora 41 años, en el Europeo de los pesos pesados; que me caiga un rayo si no hubiera preferido referirme al documental que Asif Kapadia ha dedicado al mítico Ayrton Senna, uno de los grandes campeones mundiales de Fórmula Uno, y que está a punto de estrenarse. Querría, sí, pero no puedo, no me dejan, no quieren dejarme mis buenos amigos del Club de Admiradores de El corazón atormentado de Arthur Rimbaud. Y es que no es ya una cuestión futbolística, porque jamás lo ha sido, sino de pura y dura responsabilidad negarse a comulgar con las ruedas de molino que nos sirven una y otra vez, de forma y manera incansable, estos dignísimos y superprofesionales caballeros.

La verdad es que a mí que me llamen cavernario, incluso ya vía twitter, ni fu ni fa; pero que me llamen forofón, cuando llevo acreditados palos a varias generaciones de presidentes y entrenadores del Real, o que digan de mí que estoy vendido a Mourinho por el simple hecho de exigir que se le apliquen al portugués idénticos criterios que a Guardiola, o por pedir que se mida con el mismo rasero al Madrid que al resto, y especialmente al Barcelona, me disgusta un poco más; tampoco mucho más, pero sí un poco. Habrá que encontrarle a Valdés la vis cómica, que seguro que la tendrá, cuando habla del blanco y negro de los títulos del Madrid; lo que yo vengo a decir aquí es que o todos son cómicos, también Cristiano, Ramos y Boluda, o no lo es ninguno. La doble vara de medir consiste en decir que lo de Valdés era una broma y lo de Cristiano una ofensa inaceptable. No sé si me explico.

Lo del autobús. Guardiola dice por la mañana que el Barcelona no tiene nada que ver (¿no salen acaso Puyol, Valdés, Busquets, Villa y Xavi? ¿y no son Puyol, Valdés, Busquets, Villa y Xavi miembros de la primera plantilla del equipo culé?) pero por la tarde se reúne con Rosell para advertirle que no le gusta un pelo el cariz que están tomando los acontecimientos y que sea la última vez que se utliza a sus jugadores para algo parecido a eso. Y lo que yo vengo a decir aquí, más allá de que el Barcelona juegue de auténtico dulce al fútbol, es que o todos son chulos y prepotentes, también el Barcelona, o no lo es ninguno, tampoco el Madrid. O todos o ninguno. Facilito, ¿verdad?... Pues ya verán cómo salen otra vez con la caverna y yo sigo sin poder hablar de lo que realmente me interesa: del tigre de Cestona.

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