El penúltimo raulista vivo

Olé Virgina y Michigan y viva Texas que no está mal

Cuando oí a Quique Sánchez Flores diciendo aquello de que visualizaba "el final del túnel" me vino inevitablemente a la memoria un libro de cierto éxito allá por los años 90, Vida después de la vida se llamaba, de un tal Raymond Moody, que lo que hacía en realidad era recoger el testimonio de un grupo de personas que habían tenido una experiencia cercana a la muerte, lo que al parecer se conoce en el argot como "fenomenología del tránsito". Todos los testimonios seguían un patrón más o menos parecido que incluía desde la contemplación del propio cuerpo visualizado desde fuera, un zumbido extraño, un flashback de la vida y, por supuesto, la luz al final de un túnel oscuro. Sus motivos tendrá el bueno de QSF, y sí parece que se vio algo más tanto en San Mamés ante el Athletic como anoche contra el Chelsea en el estadio Vicente Calderón, para decir lo que dijo, pero lo cierto y verdad es que el partido de Liga lo perdió el Atleti y el de Champions acabó en tablas gracias a la genialidad del Kun.

Con Quique, que era defensa, se ganará en orden atrás y en eso que los modernos dan en llamar "rigor táctico". Estoy convencido de que el equipo encajará muchos menos goles, y sobre todo tontos, y que los once que salgan al campo lo harán mucho más concentrados. Todos sabemos a lo que juega Quique y yo creo que por eso mismo se le fichó, aunque me siga llamando la atención que la primera apuesta de Cerezo fuera Laudrup, que juega a todo lo contrario. El Atlético no está ahora mismo para tirar cohetes y debe olvidarse cuanto antes de la Champions, yo diría que incluso de Europa, y tratar de apurar sus opciones en la Copa y mejorar posiciones en la Liga. A Flores se le ha traído para que corte una hemorragia y ya digo que, por lo visto en los dos primeros partidos del nuevo entrenador, ya se nota el torniquete. Otra reflexión bien distinta y mucho más profunda, y que los propietarios deberían hacer a medio plazo, es si lo que quieren para su Atleti del alma es esto: tener que salir corriendo en ambulancia todos los octubres del año para evitar que el equipo se desangre. Y a fe mía que es ese un listón demasiado bajo para el tercer equipo de España.

Otra cosa que me extraña sobremanera es el cambio de actitud que se atribuyen a sí mismos algunos jugadores con la llegada de Quique. Lo digo más que nada porque, ya fuera con rigor espartano o con anarquismo bakuniano, los futbolistas tendrían que demostrar exactamente la misma actitud (porque la aptitud es otra cosa bien distinta) con Quique que con Abel o Aguirre. Todavía no habían terminado de cantarle Adiós Lily Marlen a Abel cuando ya estaban entonándole a Quique Bienvenido Mister Marshall: "Americanos, vienen a España gordos y sanos, viva el tronío y viva un pueblo con poderío, olé Virginia y Michigan y viva Texas que no está mal". Lo que me lleva a deducir dos cosas; la primera, que los jugadores de fútbol, y en eso los del Atlético de Madrid no son nada especiales, son unos auténticos egoístas; y la segunda, que Sinama tenía razón: "aunque echen a Abel, seguirá la misma mierda". Aunque ahora empate.
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