El penúltimo raulista vivo

Ojalá Crosas fuera un inofensivo guiñol de trapo

Sinceramente, yo no le declararía la guerra a Francia por cuatro muñecos de trapo: son más que nosotros y, aunque pueda parecer poco patriótico decirlo, están mejor preparados. Tampoco llamaría a consultas al embajador galo en España: suficiente tiene el pobre Bruno Delaye con llevar dos días disculpándose en nombre de un programa del Canal Plus de allí. Si creemos que uno, dos o tres guiñoles, que ni siquiera se parecen ni remotamente a nuestros Contador, Nadal o Gasol, pueden hacerle daño a nuestro deporte es porque, en el fondo, pensamos que la imagen que de nuestros éxitos tienen fuera de nuestras fronteras debe ser fragilísima y se quiebra con tan sólo mirarla; y no es así. Nadie, ni siquiera el director de un programa sarcástico cuya única finalidad consiste justamente en provocar reacciones de indignación como las que se han producido en España, cree que seamos unos tramposos.

Está claro que cuando Contador, Nadal y Gasol se retiren habrá ahí tres grandísimos ministros de Deporte en potencia. Cuando ayer le preguntaron por el programa y por las insidias contra él vertidas, Rafa, que estaba como siempre entrenando y preparándose a tope para el próximo campeonato, tuvo una reacción absolutamente templada, ajena al revuelo generado alrededor suyo, como si definitivamente su reino no fuera de este mundo. Entiendo que aquí se debata sobre ello y que el aficionado de a pie tenga un enfado monumental; comprendo también que se emprendan las acciones legales que se consideren oportunas contra el canal y contra el programa en cuestión. Punto. La cosa no da para más. Los cuatro guiñoles de merde ya han tenido sus tres minutos de gloria. Se acabó. Vayamos con lo que interesa.

Por otro lado, ¿cómo nos van a respetar fuera si nosotros no nos respetamos dentro? ¿Cómo explicarle razonadamente a monsieur Delaye que estamos ofendidísimos con los Epi y Blas franceses cuando aquí, y no hace tampoco demasiado tiempo, se faltó gravísimamente al respeto al jefe del Estado y se pitó masivamente el himno nacional español? ¿Nos indigna un Gasol de fieltro firmando con una jeringuilla y no lo hace que le enseñen el culo al Rey Juan Carlos?... Claro que eso es política, y la política no debe mezclarse nunca con el deporte, ¿no es cierto?... No sabemos dónde se va a jugar la final de la Copa del Rey, ni siquiera conocemos la fecha del partido, pero todos tenemos claro que el Rey volverá a ser insultado y nuestro himno nuevamente  abucheado. Ojalá Marc Crosas sólo fuera un guiñol de trapo, desafortunadamente no es así.

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