El penúltimo raulista vivo

Objetivo: poner a un hombre en la luna

Ahora Mourinho, que es el controlador total, pretende también que la afición del Bernabéu se vuelque en el partido de Copa contra el Murcia. Y que conste que yo de este hombre ya me lo creo absolutamente todo, incluso que algún día haga de Gago un jugador de fútbol, pero tengo para mí que eso va a ser demasiado incluso para él. Entiendo lo que quiere el portugués, y estoy de acuerdo en que la comunión entre un equipo y sus aficionados es la situación ideal, pero, y él mismo lo recordaba ayer, la frialdad del Bernabéu, esa forma de acudir al campo como quien va al dentista a sacarse una muela, ("No nos haremos daño, ¿verdad?) es una cuestión histórica que indudablemente tiene todo que ver con el hecho de que el Real Madrid sea el equipo de fútbol con más títulos importantes en su haber.

A mí me parece que Mourinho lo que quiere es azuzar a la afición para sacar lo mejor de ella, del mismo modo que provocó a Benzema y puso a caldo a León, pero los madridistas no han solido funcionar nunca así, no saltan con el viejo truco del palo y de la zanahoria, ellos sólo quieren jamón de pata negra y la zanahoria que se la coman otros. El entrenador-sanador del Madrid quiere que su club funcione coralmente como lo hacen, por poner un ejemplo, las divertidísimas películas de Luis García Berlanga. Es como aquel turista que, de paseo por la NASA, le preguntó a la señora de la limpieza en qué consistía exactamente su misión allí: "yo trabajo para poner a un hombre en la luna", fue su escueta respuesta. Puede que el partido contra el Murcia sea sólo un banco de pruebas y que, como hizo con los jugadores, Mourinho esté realizando también la pretemporada con la afición pensando en la que se le avecina.

Mourinho quiere que todos, desde los jugadores de la primera plantilla hasta los del filial, pasando por directivos, empleados, personal de Real Madrid Televisión, responsables de comunicación, encargados del césped, equipo de mantenimiento y, por supuesto, la señora de la limpieza vayan a una como en Fuenteovejuna a poner a su hombre en la luna, que en realidad no es otra cosa que la décima Copa de Europa. Si esta noche veo al Bernabéu vibrar con un partido, y que me perdonen los murcianos, de segunda categoría, empezaré a creer en los milagros futbolísticos. El problema es que los aficionados son los únicos amateurs de toda esta historia, no cobran por ir al campo y sólo piensan en recibir el mejor fútbol a cambio del precio de una entrada. Zanahoria: "si el Bernabéu quiere, ganamos". ¿Cuándo llegará el palo?...

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