El penúltimo raulista vivo

Objetivo indiscreto

Otra más. Oí a Chema Abad, compañero de Radio Nacional de España, decir que, antes del decisivo partido contra Dinamarca del sábado pasado, Luis Aragonés rompió su silencio stampa y habló con un periodista español del que no quiso aportar el nombre. La explicación que ofreció a sus oyentes el director del programa Tablero Deportivo para el hecho de que Luis se saltara a la torera el veto que él mismo puso en práctica, y lo hiciera además con aquel periodista en concreto y no con otro elegido al azar, fue que la mujer del seleccionador y la del periodista eran muy amigas. No quito ni añado una sola coma a lo expuesto por Chema Abad, puesto que la información es suya y él sabrá de dónde la ha sacado. Dado que es un gran profesional, doy crédito ilimitado a todas y cada una de sus informaciones.

Tras el magnífico 3-1 de Aarhus, una victoria que casi nos coloca directamente en la Eurocopa del año que viene, Luis sí tuvo que hablar con los periodistas. Me sorprendió mucho el hecho de que al seleccionador le molestase especialmente que La Sexta le pillase con el carrito del helado, preguntando eso que ya se ha hecho tan famoso de "pero, ¿cuántos Mundiales ha ganado Raúl?". Acusó al canal televisivo de robar esas imágenes, aunque eludió el auténtico fondo de la cuestión, que no es, como él quiere hacerles ver a algunos, si un cámara grabó con o sin su consentimiento, sino el contenido dinamitero de su frase.

En petit comité, como parece que le gusta hacer últimamente a Luis, éste ya había dejado caer que su comentario no era para tanto y que él no había dicho nada que no supiera ya todo el mundo. Lo que probablemente le hubiera gustado más a Luis es que aquel aficionado hubiera ido por ahí repitiendo como un papagayo sus palabras, sin una cámara de televisión como inoportuno (para él) testigo. "¿Sabes lo que dice Luis, sabes lo que dice Luis?", diría una y otra vez el anónimo aficionado, guiñol a tiempo parcial del seleccionador nacional español, pero con éste cómodamente sentado en la retaguardia. Naturalmente, para eso sí que molestaba la televisión.

Todavía no me ha llegado a casa la denuncia por lesa traición. Por supuesto que Luis se merece todas las treguas deportivas que quieran brindarle, y él puede dedicarse a retratar a los periodistas que le critican y los diversos motivos que tengan cada uno de ellos para hacerlo. En lo que a mí respecta, siguen existiendo dos grandes asuntos que el seleccionador no ha resuelto con acierto: la dimisión, que al final no fue tal, rompiendo la palabra dada, y la explicación de por qué dejó de convocar a Raúl, ese futbolista con el que nunca hemos ganado un Mundial ni una Eurocopa. ¿Tendré que esperar a que vuelvan a grabarle a escondidas para saber los motivos reales de esto último de sus propios labios?

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