El penúltimo raulista vivo

No se dice dos veces que no a Rigoletto

No resulta nada sencillo decir que no. Los psicólogos, por ejemplo, recomiendan que cuando uno quiere decir que no lo haga sin rodeos de palabras o circunloquios. Incluso puedes ensayarlo delante del espejo: "¡no!". Se acabó. Punto final. He dicho que no y es que no. Pero no resulta nada sencillo. Un caso realmente peculiar e interesante es el del peruano Juan Diego Flórez, uno de los mejores tenores del mundo, poseedor de una voz única e irrepetible, un don de la naturaleza pulido a base de mucho trabajo y sufrimiento. Flórez dijo que no al Duque de Mantua de Rigoletto y dejó con un palmo de narices al Teatro Real porque se sentía incómodo en un papel que además le obligaba a forzar su voz. Habrá quien diga que el lujo de decir que no sólo pertenece a aquellos que se lo pueden costear: Flórez sabía que, tarde o temprano, el Teatro Real sucumbiría de nuevo a sus encantos.

A la vista está que no resulta nada sencillo decir que no pero aconsejarlo ("di que no, hombre, di que no") es mucho más fácil. Ahí está el caso de Fernando Torres. Torres, quien por cierto ha protagonizado una temporada extraordinaria con el Liverpool, no fue capaz de decirle que no al club inglés y dejó plantado a su equipo de toda la vida. Sobre la decisión de Fernando corrieron océanos de tinta y no quiero ser yo ahora quien provoque otra vez la Tercera Guerra Mundial, no es esa en absoluto mi intención. Deportivamente hablando, Torres acertó y ha demostrado en la Premier que es uno de los jóvenes talentos con más proyección del fútbol mundial. Lo que me llama la atención es que Torres, que con 23 años no supo decirle que no al Liverpool y se fue del Atlético de Madrid para seguir progresando, le recomiende ahora a Diego Forlán, que ya tiene 30 y lleva sólo 2 en el equipo rojiblanco, que no se vaya porque el club está creciendo y recuperando su sitio.

Así las cosas, siempre según la peculiar visión de Fernando Torres, Forlán, que probablemente esté apurando sus 2 ó 3 últimos años de fútbol al máximo nivel, debería decirle que no a una oferta del Real Madrid o del Fútbol Club Barcelona porque el Atlético de Madrid, equipo del que él se fue porque se le quedaba pequeño, ha pegado de repente un estirón y lleva dos años seguidos clasificándose para la Champions League. Es cierto que, en el transcurso de estos dos últimos años, Torres, que se fue para mejorar, ha ganado exactamente el mismo número de títulos con el Liverpool que Forlán ha logrado con la camiseta del Atlético de Madrid y quizá eso les aproxime, pero si Diego fuera listo, que lo es, diría que sí a una oferta del Barça o del Madrid por mucho que Fernando le aconseje que no haga lo que sí hizo él. Los 32 goles del uruguayo valen su peso en oro y él y Cerezo lo saben. Si alguien va en serio, el Atlético venderá. Y hará bien. No se dice dos veces que no a Rigoletto.
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