El penúltimo raulista vivo

No me gusta la orina del enfermo

En septiembre esperábamos a octubre, en octubre a noviembre, en noviembre a diciembre, en diciembre a enero y, llegado al fin el mes de enero del recién estrenado año de 2016, ahora soñamos con que febrero traiga el buen fútbol que se espera de un equipo con los estrellones que tiene el Real Madrid. Esperamos a febrero, sí, y a la nueva conjura. Ante el Villarreal, el equipo blanco tuvo una ocasión pintiparada de meterse de nuevo en la lucha por la Liga, y ayer de nuevo, ante el peor Valencia que uno logra recordar, se perdió la ocasión de recortar distancias con respecto a Barça, que está pinchando más que nunca, y Atlético de Madrid, que aunque juega un fútbol desabrido y feo de ver, al menos tiene claro a qué jugar para competir con los dos grandes mastodontes.

Es cierto que el murciano Sánchez Martínez se merendó un penalti claro sobre Bale pero no lo es menos tampoco que un Valencia muy flojito, sin nada atrás y con poco arriba, le puso en muchísimos aprietos. Es verdad que fue cuando se quedó precisamente con diez jugadores sobre el campo cuando el Real Madrid sacó a flote el orgullo, no lo es menos que al gol de Bale, que fue el mejor, respondió inmediatamente con el suyo Alcácer. Llama también la atención que, de repente, sin venir a cuento (o al menos sin venir a cuento explicado) Benítez haya dejado de contar con Isco, James o Casemiro. No sé si la culpa es de uno, dos, tres o de todos, pero la orina del enfermo no lleva precisamente al optimismo en Liga, soñaremos con la flauta de la Champions.

Al final del partido, Rafa Benítez, recibido en Mestalla en loor de multitudes por sus éxitos pasados con el Valencia, sentenció: "Hemos hecho un gran partido". Yo vi el partido y, desafortunadamente, no puedo coincidir con el análisis del entrenador. El Real Madrid no hizo un gran partido, lo que sucede es que viene de hacer unos partidos tan mediocres que, comparado con aquellos, el empate ante el Valencia y con diez jugadores sobre el campo no sabe tan mal. Pero el objetivo del Real Madrid de los 500 millones de euros de presupuesto no es, salvo mejor opinión, acabar tercero por detrás de Atleti y Barça. Lo de Benítez de ayer, y de otros días, me recordó al famoso "puntaje" de Pellegrini, con una diferencia: Pellegrini no tenía ni idea de lo que era el Real Madrid y Rafa Benítez nació allí.

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