El penúltimo raulista vivo

No le interesa ni al "chopo"

El 29 de diciembre se juega en Bilbao un partido amistoso entre las selecciones autonómicas del País Vasco y de Cataluña. No será, desde luego, el único partido entre selecciones autonómicas que se juegue aprovechando las vacaciones, pero sí será el único que tenga un trasfondo exclusivamente político. Supongo que recordarán ustedes la lata que dieron los chicos de Jordi Roche con el amistoso del 14 de octubre; primero, burlando a la federación española, pretendían jugar a toda costa contra Estados Unidos; después, una vez que nuestra federación informó a la estadounidense de cual era la situación exacta, fueron a ver si engañaban a otra. No importaba el rival, daba lo mismo que fuera Brunei, Eritrea, la República Gabonesa, el Reino de Lesoto o el Estado de Nepal, lo único relevante era la fecha: el 14 de octubre. Hasta llegó a intervenir Carod Rovira, aquel que pidiera el boicot para la candidatura madrileña a los Juegos de 2012; el partido sólo se podía jugar en aquel momento por la sencilla razón de que un día antes, el 13, y tres después, el 17, la selección nacional española jugaba en Dinamarca y Finlandia respectivamente: no querían jugar, pretendían publicitarse.

¿Importa el partido entre el País Vasco y Cataluña?... Hasta Iribar, que acaba de decir que cada día están más cerca de la oficialidad, sabe que no le importa a nadie; lo verán cuatro y atentamente lo seguirán sólo dos. Lo trascendente es armar ruido, y eso es justamente lo que están tratando de conseguir con un anuncio promocional que Esait, que es la plataforma de apoyo a las selecciones vascas, ha puesto en circulación, y en el que aparece, por ejemplo, un guardia civil armado. Marchel Toledo, que es el Jordi Roche vasco, justifica dicha aparición “porque las fuerzas armadas están en Euskadi para reprimir”. ¿Importa el partido?... En absoluto, como si acaba 39-26, nadie hablará de ello. ¿Qué importa entonces?... Utilizar a los deportistas como klínex para obtener unos resultados políticos. Y los deportistas, en algunos casos por miedo y en otros (los menos) por convicción, se dejan utilizar y tirar.

El otro día Abellán le preguntaba a Clemente por qué España llevaba sin jugar un montón de tiempo un partido en el País Vasco, y Javi se salía por la tangente al decir que los partidos los pedían las ciudades, y que ninguna ciudad del País Vasco había pedido que España jugara allí. ¿Por qué?... Clemente respondió que eso podría generar algunos problemas de seguridad. Respondió eso el ex seleccionador y, hala, recogimos la mesa, pedimos un taxi y nos fuimos todos a casa tan ricamente, como si fuera lo más normal del mundo que la selección nacional española no pudiera jugar en una parte de su territorio. O sea: que España jugara en el País Vasco podría revolucionar a no sé quién, y que en un spot promocional del País Vasco-Cataluña saliera un guardia civil armado, y que eso fuera posteriormente justificado porque “las fuerzas armadas están en Euskadi para reprimir”, no nos producía ninguna reacción, nos dejaba igual. Pues eso está mal. Y, si es cierto que España no ha ido a jugar al País Vasco porque ninguna ciudad lo ha pedido, hay que cambiar la norma. La selección tiene que ir a jugar a todas las ciudades de España, de la “A” a la “Z”; y Bilbao, salvo que algún intérprete de Sabino Arana diga lo contrario, empieza por “B”, luego la tocaría pronto. ¿No quieren partidos internacionales oficiales?... Pues que los tengan: los de España, por supuesto.

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