El penúltimo raulista vivo

No diga Divac, diga barullo

Vlade Divac, aquel señor tan alto y con media barbita a quien no paraban de hacer constantemente fotos al lado de Ramón Calderón y Pedja Mijatovic justo después de haber ganado las elecciones del Real Madrid, anda estos días "desaparecido en combate". El presidente justifica la ausencia del nuevo general manager de la sección de baloncesto debido a unos "compromisos asumidos con anterioridad". Todo sea que esos famosos "compromisos adquiridos con anterioridad" no consistan, por ejemplo, en un nuevo contrato con Los Angeles Lakers. Parece difícil puesto que Divac tiene 38 añitos, un poquito mayor para pegarse en la NBA. Tengo entendido que Vlade estará de vuelta dentro de una semana, tiempo suficiente para que el equipo merengue fiche unos nuevos retales que le permitan iniciar con la suficiente irregularidad otra temporada más de la Liga ACB.

Divac, eso sí, ha puesto de patitas en la calle a Bozidar Maljkovic, ganador de 4 Euroligas y elegido en tres ocasiones diferentes mejor entrenador europeo, y ratificado en su puesto a Antonio Martín. Parece que Boza cometió el pecado original de ganar la Liga con un equipo en el que estaban jugadores mundialmente conocidos como Hervelle, Gelaballe, Burke y Fotsis. Para sustituir a Maljkovic pensaron primero en Svetislav Pesic, pero Pesic acaba de fichar por el Akasvayu. Luego en Aíto García Reneses, pero don Alejandro acaba de renovar con el Juventud de Badalona. Ahora suena Jasmin Repesa y, para el poco probable caso de que Repesa dijese que no, aparecen en las quinielas... ¡Luis Casimiro y Moncho López! Y si Casimiro y López se negaran a entrenar al único club europeo que tiene en sus vitrinas ocho Copas de Europa, ¿por qué no tirar de don Pedro Ferrándiz?

Da la sensación de que el asunto del entrenador no lo tiene demasiado atado Divac, pero en cuanto a los jugadores la cosa está bastante más clara. Carlos Jiménez se ha presentado ya con Unicaja de Málaga y Raúl López, que en su día dejó tirado al Real para largarse a Utah, no quiere abandonar tampoco Gerona. Salvo que Divac se venga de los Estados Unidos con Dirk Nowitzki bajo el brazo, pintan bastos. Otra vez. No diga Divac, diga barullo.
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