El penúltimo raulista vivo

Niños que hacen trampas

Puede que, como dice Del Bosque, lo de Mourinho con el Balón de Oro sea una "cosa de niños", pero de niños que hacen trampas, y de todos es sabido que a los niños (también a los que peinan canas) conviene inculcarles desde el principio unos valores, unos principios, para que no mientan y para que observen en su vida adulta un comportamiento correcto. Recuerdo que, cuando Mourinho levantó el martes la liebre, el antimourinhismo en pleno dijo que el portugués mentía, así, directamente, sin un juicio justo; cuando, a las pocas horas, apareció Paulo Duarte, seleccionador nacional de Gabón, confirmando que él quiso votar al entrenador del Real Madrid y no pudo, el antimourinhismo dijo que Duarte era compatriota de Mourinho; cuando La Sexta contactó el miércoles con Goran Pandev y reveló que él había votado por Mourinho y que luego apareció sorprendentemente Del Bosque, se dijo que el capitán de Macedonia había coincidido con Mou en el Inter de Milán. Pero luego resulta que el demagogo soy yo.

Después de la auténtica riada de testimonios que confirman que Mourinho dijo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, el nuevo mantra del antimourinhismo consiste en decir que el entrenador madridista la tiene tomada con Del Bosque, cuando no es así. Ojo que no estoy diciendo que Mourinho no tenga motivos sobrados para tener atragantado a Vicente tanto como él tiene atragantado a Florentino Pérez, pero de todos es perfectamente sabido que el conflicto del portugués es con FIFA y con UEFA, no con el seleccionador nacional español. Mourinho no ha dicho que él mereciera ganar el premio, tampoco que Del Bosque no sea un justo ganador; lo que, a la pregunta de por qué no había acudido a la gala del Balón de Oro, dijo el otro día Mourinho fue exactamente que decidió quedarse en su casa tras enterarse por dos o tres personas que le habían votado a él y que o su voto se había extraviado por el camino o bien, como acaba de confesar Pandev, se lo dieron a otro que no era él.

Menos mal que Mourinho decidió dedicarse a entrenar porque la verdad es que si hubiera elegido ser periodista nos habría dejado a todos en el paro. Lo que desveló el otro día tendría que haberlo descubierto el periodismo deportivo, pero como el ganador del premio es español y nos cae bien, y como además ha logrado un Mundial y una Eurocopa con nuestra selección, se optó por mirar hacia otro lado; y, como Mourinho cae en líneas generales mal, cuando denunció hubo incluso quien aventuró que estaba mintiendo. Como el otro día ante el rapapolvo de Wert, Del Bosque se da por aludido cuando Mourinho denuncia que el Balón de Oro es una auténtica chufla. Es, dice Vicente, una cosa de niños; yo añado que es una cosa de niños... que hacen trampas. Es llamativo y curioso que quienes miran hacia otro lado con lo esencial, quienes escurren el bulto cuando en un estadio de fútbol se insulta al Rey o se pita el himno nacional alegando que ellos no se meten en política, pretendan convertir ahora en un asunto patriótico algo tan accesorio e insustancial como un premio. El problema no es otro que Mourinho nos ha vuelto a pillar con el carrito del helado y eso duele, y mucho. Menos mal que decidió dedicarse a entrenar porque si no...

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