El penúltimo raulista vivo

Nick Furia

Los demagogos dicen que soy un demagogo por decir que ardo en deseos de que mi empresa emplee conmigo la misma clase de maltrato que el Real Madrid ha utilizado con Manuel Pellegrini: dos millones y medio de euros a cambio de siete días de su precioso tiempo. ¿Dónde tiene uno que apuntarse a las listas del mobbing que te teletransporta directamente a las Islas Seychelles con todos los gastos pagados?... Los demagogos me dicen que no sea demagogo y que no recuerde que en España hay cinco millones de parados y subiendo, que no se me ocurra ni decir que Florentino Pérez tiene la obligación de buscar lo mejor para el club que preside y que no debe dejarse influir por las encuestas, que vaya usted a saber cómo las hacen y quién las responde, sino tomar decisiones, aunque estas sean políticamente incorrectas y puedan comprometerle a él personalmente. Yo digo que quien diga que el Real Madrid Club de Fútbol ha maltratado a Pellegrini sí que es un demagogo de tomo y lomo, un demagogo con todas las letras mayúsculas.

Es cierto que Florentino tenía ayer más bien pocas ganas de colaborar con la prensa. Las pocas que tuviera, que ya digo que no eran demasiadas, se las quitaron de golpe y porrazo cuando una colega le preguntó a las primeras de cambio si pensaba que el comportamiento del Real Madrid con Pellegrini había sido todo lo caballeroso que cabía esperar. Otra vez con el comportamiento. Otra vez con los caballeros. Demagogia barata. El Real Madrid, como hacen todas las empresas del mundo, esperó pacientemente a que finalizase la Liga, hizo balance de la temporada, sumó, restó y decidió que Pellegrini no era su hombre. Nadie del Real Madrid ha dicho jamás que el chileno sea un mal entrenador, todo lo contrario. Se le contrató y ahora se le despide con una indemnización millonaria. Eso es lo que, excepción hecha de la última parte de la frase ("con una indemnización millonaria"), sucede a diario en España para nuestra desgracia.

Y por supuesto que, le duela a quien le duela, tal y como dijo F.P. la estabilidad en el Real Madrid se refrenda con títulos y se consolida a base de victorias. Ganar, ganar y ganar. ¿Quién ha dicho que haya que jugar mal al fútbol para lograrlo?... No se lo oí a Florentino. Tampoco a Valdano. Ni a Pardeza. Jamás le he escuchado a José Mourinho, el nuevo Nick Furia del Real, decir que uno de sus mandamientos consista en jugar lo peor que pueda al fútbol. Ese es, por cierto, otro de los mantras que repite cansinamente la legión de demagogos, un soniquete que ya atufa. Me excita (se entiende que deportivamente hablando) el fichaje de Furia. Va a poner E.S.C.U.D.O. al servicio del madridismo. El Real ya tiene su boina verde. También se ha dicho que Florentino entró cansado a la sala de prensa y se fue más cansado todavía. Yo en su lugar, después de haber realizado la mayor inversión económica de la historia del club y obtener unos resultados tan pobres, habría mandado de avanzadilla a Valdano. Seguro que dentro de un año sí tendrá suficientes motivos de alegría.
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