El penúltimo raulista vivo

Ni Flores

Ni Flores. Quique anunció el Armaggedon y se marchó tan tranquilo a su casa: "lo peor está por llegar", libro del Apocalipsis, capítulo 16, versículo 16. Y, ¿qué podría ser peor para un equipo de fútbol clásico como el Atlético de Madrid que encontrarse a un punto de Segunda y a veintiséis del líder de la clasificación cuando únicamente se llevan disputadas 14 jornadas de Liga?... ¡Lo tengo!: Quique profetizó el domingo, nada más concluir (con nueva derrota) el partido contra el Villarreal, el descenso de categoría. Si por las venas de los actuales dirigentes "colchoneros" corriera un litro, medio, un cuarto de litro de sangre, el entrenador no habría seguido ni un segundo más sentado en el banquillo rojiblanco. Si Cerezo y los Giles tuvieran los eritrocitos y los granulocitos en su sitio, Flores no dirigiría ni un sólo entrenamiento más del equipo. El problema es que por las venas de los dirigentes del Atleti no corre sangre sino litros y más litros de la famosa horchata de chufa Ché.

Yo también era de los que creían a pies juntillas que Quique Sánchez Flores, un tipo serio y correcto, iría recogiendo uno a uno todos los cadáveres provocados por el terremoto Abel, les daría cristiana sepultura y después sería capaz de otorgarle al equipo un poquito más de rigor táctico y seriedad defensiva. Pero, tal y como aventuró en su día Sinama, otro gran profeta, después de todo sigue exactamente la misma mierda. Esto abunda aún más si cabe en la idea, que tampoco es demasiado original, de que al final los grandes equipos los hacen los grandes jugadores, y que por mucho que Cerezo lograra ahora el más difícil todavía de resucitar a Helenio Herrera, Bill Shankly y Brian Clough, y consiguiera convencerlos para que se hicieran cargo de este equipo, el actual Atlético de Madrid continuaría siendo un club depresivo, desnortado y que ha perdido sus tradicionales señas de identidad... ¡Ahí querría yo ver a Capello!

Eduardo Bandrés cesó el otro día a Marcelino, que había salido por la puerta grande del Racing de Santander, porque el Zaragoza ha ganado tres de los catorce partidos disputados hasta la fecha y porque, según las propias palabras del presidente del club, cuando le preguntó al entrenador qué pensaba hacer, éste le dijo que seguir trabajando: "¿del mismo modo?"... "Del mismo modo". El problema del Atlético es que hace ya tantísimo tiempo que lleva actuando del mismo modo, y con idénticos resultados, ante situaciones similares a la actual, que los jugadores, entrenadores y directivos, el club en suma, ha sido devorado por el virus del perdedor. Hace cincuenta y dos días, Quique era un hombre ilusionado y con ganas de afrontar el reto de devolver al Atlético de Madrid al sitio que le corresponde. Ayer anunció el Armaggedon en el estadio Vicente Calderón: "lo peor está por llegar"... ¿Se quedará embarazado el Kun?
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