El penúltimo raulista vivo

Ni el sexador de pollos se lo cree

El ciclo de Luis Aragonés al frente del equipo nacional de fútbol caducó a finales del mes de junio del año 2006. Después se pudrió y ahora, cuando ya han pasado nueve meses desde la eliminación de España en el Mundial, el ciclo de Luis simplemente huele a muerto. Lo digo más que nada porque, tres días antes de la trascendental cita del estadio Santiago Bernabéu, los juglares de Aragonés vuelven a la carga y aseguran que si se pierde ante Dinamarca se irá a su casa. Yo quiero que España gane ese partido y luego obtenga la clasificación para la Eurocopa pero, aún en el hipotético caso de que España llegara a la final del campeonato y lo ganara, el ciclo de Luis seguiría estando igual de finiquitado que en junio de 2006, cuando juró que se iría si la selección no llegaba a semifinales y más tarde, tras caer dramáticamente en octavos de final ante un grupito de "jubilados", se traicionó a sí mismo y nos traicionó de paso a todos los que, de una u otra manera, confiamos en él.

La historia es tan vieja que me da un poco de grima volver a recordarla. Luis, que también traiciona al diccionario cuando puede y le dejan, ha dicho en repetidas ocasiones que él dimitió un par de veces y Villar no aceptó su renuncia. Pero, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, "dimisión" significa "renuncia, abandono de un empleo o de una comisión". Luis no puede ir diciendo por ahí que él dimitió puesto que sigue aferrado a su cargo. Cuando uno dimite, simplemente se va. Adiós. Good bye. Au revoir. Y por mucho que quieran que te quedes, tú, si eres verdaderamente honrado contigo mismo, tienes que irte.

Lo más recomendable en este momento es no mirar siquiera la clasificación. La selección, con Luis, ha ido de mal en peor, y ahora estamos peor que mal, quintos de un Grupo de siete en el que sólo se clasifican dos. Sus pregoneros aseguran que se irá si al final acabamos pegándonos el batacazo, aunque siempre nos quedará la duda –yo creo que bastante razonable– de qué podríamos haber hecho sin Aragonés amarrado al banquillo. Ya no me interesa lo que pueda decir Luis Aragonés. Hace mucho tiempo que perdió todo su crédito. Ahora sólo le fían en el Pravda de la Federación. Ya estoy viendo los titulares de la revista de Villar: Luis, por las claras: "Si no llegamos a semifinales de la Eurocopa me iré a mi casa". Ja, ja y ja. Eso no se lo cree ni el sexador de pollos.

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