El penúltimo raulista vivo

Neymar y el camarote de la Audiencia Nacional

Tres cosas me quedaron claras tras la transmisión que del Barcelona-Real Madrid de Euroliga hizo el jueves pasado Canal Plus: que Mario Hezonja es capaz de meterte un triple al mismo tiempo que charla con la prensa, coloca a sus compañeros sobre la pista, habla por teléfono con la familia y te cocina un huevo frito; que al narrador del partido le excitaban los triples culés más que a mí Christina Hendricks y que Neymar da Silva Santos Júnior es esencialmente un hombre feliz. Vi más a Neymar que, por ejemplo, a Rudy Fernández o a Ayón, que pasaron más inadvertidos pese a ser actores principales del partido: imágenes de Neymar serio, de Neymar alegre, de Neymar bromeando, de Neymar aplaudiendo, de Neymar haciéndose fotos... Neymar por aquí, Neymar por allá, Neymar por acullá... En realidad fue una transmisión de pequeñas escenas cotidianas de la vida de Neymar aderezadas, muy de vez en cuando, por un partido de baloncesto que, para molestia de algunos, se estaba jugando coincidiendo con los interesantísimos gestos del futbolista brasileño, y por otras escenas cotidianas de la vida de Alves, que le acompañaba en la grada.

Menos de veinticuatro horas después del estreno en Canal Plus del documental The life of Neymar se supo que el jugador brasileño del Barça tendrá que declarar ante el juez en calidad de testigo por el caso que lleva su nombre, el famosísimo "caso Neymar". Ha habido quien, en un triple salto mortal que ya no diré que me resulta sorprendente, ha querido hilar la intrascendente (salvo catástrofe, el Real será primero de su grupo por delante de los culés) victoria del Barça ante el Madrid del jueves con la filtración a la Cadena Ser de la noticia de que Neymar deberá declarar en la Audiencia Nacional. Estoy convencido de que dentro de algunos años, cuando todo este desagradable asunto se haya resuelto definitivamente y se aclaren las responsabilidades de unos y de otros, vendrán a España a estudiar el papelón que jugó en todo este asunto el periodismo deportivo catalán.

Como en la famosa escena de Una noche en la ópera, la del "camarote de los Marx", aquí ya no cabe ni un alma culé más. En la película, por si no lo recuerdan, entran dos camareras, el plomero, la manicura, una señorita buscando a su tía, el ayudante del plomero, cuatro camareros... La manicura le pregunta a Groucho si quiere que le deje las uñas largas o cortas, y él responde: "Déjemelas cortas porque aquí va faltando espacio". Vamos, igualito que en el caso que nos ocupa: Rosell, Bartomeu, el Fútbol Club Barcelona, Neymar, los ejecutivos implicados por los ex presidentes, Deloitte... Mejor cortarse ese día las uñas porque no sé si allí va a haber espacio suficiente para tanto declarante. Ya veo el final de la película: Florentino llama a Aznar, que llama a Gallardón, que llama al fiscal, que llama a la manicura para que se pase ese día por el camarote de la Audiencia Nacional.

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