El penúltimo raulista vivo

Neymar... se va

Así que el "se puede hablar" de Al-Khelaifi en la entrevista para France Football que sale mañana a la venta se refería a Neymar y no a Mbappé. De modo que, entre sus dos estrellas, el mandamás del Paris Saint Germain ha apostado por el más joven, el más francés y el único de los dos que no está acusado de violación. Cuando, en el capítulo de ayer, supimos por boca del jeque que no iba a consentir de repente comportamientos de estrella, el tiro no era para Kylian sino para Ney, del que hoy, en un segundo capítulo, hemos conocido que dice que nadie obligó a firmar su contrato. Por lo tanto, el indomable Al-Khelaifi, el intransigente Al-Khelaifi, el Al-Khelaifi al que no se puede mirar de frente no vaya a ser que te convierta en estatua de sal, ya no es tan indomable, empieza a transigir e incluso consiente que se le mire, eso sí de reojo. Porque Al-Khelaifi será todas esas cosas que acabo de decir y alguna más, pero no es tonto y sabe que tiene un problemón; lo sabe desde el momento en el que Mbappé, del que acaba de decir que seguirá al doscientos por ciento, amenazó directamente con irse a otro lado y a encabezar otro proyecto. Entre sus dos gallos, Al-Khelaifi ha optado por el de la cresta más reluciente, o sea la de Kylian Mbappé.

Claro que ese es el punto de vista del presidente del PSG, puede haber otros. Porque, ¿qué es lo que saben hoy aquellos clubes que podrían estar interesados en Neymar? Lo que saben hoy los responsables de esos clubes es que el PSG quiere desembarazarse de Neymar, que le considera un problema, que está alterando el día a día del vestuario y que el brasileño ha entrado en colisión con la otra estrella del equipo. O sea: Neymar está en el mercado o, para ser exacto, a Neymar lo pone en el mercado el PSG. Así las cosas, si Neymar acaba saliendo con destino al Real Madrid, al Barcelona o al City, por poner tres ejemplos, no da la impresión de que la operación vaya a cerrarse el 1 de julio, ni siquiera el 30; tiene toda la pinta de que será una operación del último o del penúltimo día de mercado porque es justo deducir que si el PSG pone, a través de Al-Khelaifi, de una forma tan abrupta a Neymar en el mercado es porque le corre prisa, y si le corre prisa es porque ha perdido valor.

No parece razonable, por ejemplo, que el club parisino pretenda recuperar los 222 millones de euros que invirtió en Neymar en 2017; hace dos años Neymar se iba del Barcelona para liberarse de la perniciosa y alargada sombra de Messi, era un futbolista al alza, el único que podía competir con el propio Messi y con Cristiano; en 2019 Neymar es un jugador que ha perdido comba, un futbolista del que ya ni se habla para el Balón de Oro, su influencia en el fútbol mundial ha pegado un bajón importante y, por si todo ello no fuera suficiente, está acusado de violación; si a eso le sumamos sus problemas físicos, y visto todo desde la óptica de un posible comprador, Neymar es hoy una cuestión de fe, un tiro al aire que puede dar en el centro de la diana o acabar rebotando e hiriendo a quien lo fichó y apostó por él de nuevo.

Visto todo desde fuera uno tiene la sensación de que Al-Khelaifi ni es tan terrible ni es tan listo. Si fuera tan listo como aparenta o como dicen que es quienes le conocen, no habría concedido esa entrevista a France Football o, de haberla concedido, habría seguido con la cantinela de que Neymar es intransferible y, por lo bajinis, se lo habría puesto en suerte a Florentino Pérez. También es posible que esté desesperado. Lo que ha hecho Al-Khelaifi con sus palabras, e interpreto que conscientemente, es encender una mecha que ya parece imparable; por ejemplo: en L'Equipe han preguntado a sus lectores si el PSG debería traspasar a Neymar y un 74% de los lectores han dicho que sí. Tres de cada cuatro lectores del diario deportivo francés más prestigioso apuestan por dejar salir al futbolista más caro de la historia.

Neymar quiere irse y el PSG quiere deshacerse de él pero es probable que Al-Khelaifi no elija al Barcelona como destino final porque las relaciones con el club catalán no son las mejores del mundo, y es posible que el Barcelona no quiera a Neymar, y menos aún a su padre, porque acabaron a tortas con la directiva de Bartomeu. Conociendo a Florentino, y si el jugador interesa, el Real Madrid tratará de traer a Pogba cuanto antes y con Paul se dará oficialmente por cerrada la plantilla. Cerrada. Fermé. Fechado. Closed. Y habrá que estar atentos al día D y la hora H, el 2 de septiembre a las 12 de la noche, que es cuando se cierra el mercado de fichajes en España... y en Francia. Piqué dijo "se queda" y se fue, y ahora parece que se va... y podría quedarse perfectamente. Pero, si se queda, el enemigo de Neymar ya no será Mbappé sino su presidente. Divertido.

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