El penúltimo raulista vivo

Neymar no es un apestado

Es triste pero de Neymar se habla ya en clave de apestado, y no sé si el futbolista ha hecho tantas cosas y tan malas como para que se le cuelgue el sambenito de leproso oficial. Valdano, por ejemplo, dijo anoche en Onda Cero que no le hubiera gustado que Neymar fichara por el Real Madrid, cuestión ésta que tiene cierta lógica porque como entrenador no quiso a Zamorano y Amavisca, que luego le ganaron una Liga (la Liga, en realidad, porque luego no volvió a ganar nunca nada), y como director deportivo trajo a Pablo García y a Walter Samuel. Luego, como director general, no sabía quién era Luka Modric, se lo tuvo que decir José Mourinho, ni estaba por supuesto enterado de que el croata estaba enfrentado con los dirigentes del Tottenham y quería salir de allí. Así que es hasta cierto punto normal que Valdano no quiera a Neymar, que es un futbolista desequilibrante.

Lo que llama la atención es el motivo que aduce Valdano para no traer a Neymar, que no es tanto futbolístico como emocional: no sabe si sería una buena influencia para Vinicius y para Rodrygo. Pero yo creo que Neymar habría sido una extraordinaria influencia para Vinicius, al que le cuesta ver puerta, o para Rodrygo, que es el proyecto de un buen jugador. Neymar es potencialmente hablando uno de los mejores jugadores del mundo y uno de los mayores talentos que ha dado el fútbol en los últimos veinte años, de modo que su influencia dentro del terreno de juego no puede ser más que buena. Neymar no ha matado a nadie, Neymar no ha robado; Neymar ha hecho lo que hacen muchísimos futbolistas, muchísimos: salir de fiesta. Lo hicieron Ronaldo o Romario y el asunto no adquirió rango de problema de Estado. Reto a quien habla de la ausencia de compromiso de Neymar a que vea uno solo de sus partidos con el Barcelona, uno. Yo no habría traído a Neymar por los 500 millones de euros a los que se iba la operación y también entiendo que el Real Madrid dudara del estado físico del futbolista, que no está nada claro, pero que Neymar en condiciones vale los 222 millones de euros que el París Saint-Germain pagó por él no lo puede poner en cuestión nadie, ni siquiera el hombre que desconocía quién era Luka Modric y por supuesto no tenía ni la más remota idea de que se quería ir de su club.

De lo que no me cabe la menor duda es de que seguiremos hablando de Neymar. Lo seguiremos haciendo porque parece que Leonardo quiere seguir vendiendo, incluso se sugiere desde París que en el mercado de invierno, y porque el padre, que es en realidad el gran problema del hijo, insiste en que él ha hecho todo lo posible para que salga, y con dirección al Barcelona, y se siente frustrado con el negativo resultado final. Lo que sobre Neymar ha dicho, por cierto, Florentino no tiene nada que ver con lo que ha dicho sobre Pogba. Lo que ha dicho sobre Pogba es que cuando un equipo no quiere vender no hay nada que hacer, pero lo que ha dicho sobre Neymar es que era una operación inasumible desde el punto de vista económico, que el Real Madrid nunca estuvo interesado en la operación y que fue más una cuestión mediática, o sea nuestra, que real; y, aunque no lo ha dicho, sí se puede decir que, además de complejísima económicamente hablando, la operación suponía un indudable riesgo médico. Si el Real Madrid descartó el fichaje y nunca estuvo en la operación y, aún a riesgo de pegarse un batazazo económico, el Barcelona insistió en contratar al brasileño y transmitió en directo los viajes de sus tres comitivas a París, cabe deducir que Bartomeu lo hizo única y exclusivamente para contentar a Leo Messi, o sea al verdadero presidente del club. Son dos formas de dirigir una entidad: una con responsabilidad y diciendo no cuando toca, la otra delegando en el vestuario y, significadamente, en el jugador franquicia. Pero de apestado, Valdano, nada de nada. Fiestero, sí. Apestado, no. Y mal jugador, tampoco. Nunca tuviste olfato para esto... tampoco, Valdano.

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