El penúltimo raulista vivo

Neymar, el jugador capicúa: "mohicano", delfín de Messi y "mohicano"

Como era de esperar, el periobarcelonismo está dando la patada (simbólica, por supuesto) al "traidor Neymar". Estoy seguro de que a más de uno le gustaría darle también la otra patada, la física, pero, al no poder, se cargan las tintas editoriales. Hace algún tiempo apareció "de la nada" (porque aquí el único que ordena poner pancartas es Florentino Pérez en el Bernabéu, las demás surgen por generación espontánea) una pancarta en el Camp Nou que rezaba lo siguiente: "Floren, 'pesao', Neymar no es como Figo". Y, efectivamente, el anónimo Nobel de Literarura, estaba en lo cierto; Figo no vaciló al barcelonismo, su representante no colgó una foto, con La Cibeles al fondo, y el texto "Luz verde, ¡a trabajar!", el padre de Figo no pretendió cobrarle una prima de 26 millones de euros al Barça cuando ya estaba decidido su fichaje por el Real Madrid. En definitiva, Neymar no es como Figo, es mil veces peor.

Puede que precisamente por eso, el sosegado, siempre reflexivo y habitualmente sensato y certero vicepresidente de la federación española de fútbol, Joan Gaspart, esté ya revolucionando a las masas pidiendo para Neymar un recibimiento que deje en mantillas el del cochinazo y las botellas (vacías) de J.B. El fichaje de Neymar por el PSG es buenísimo... para el Real Madrid. Debilita deportivamente hablando a un rival directo y potencia a otro del que, sinceramente lo digo, continúo albergando muchas dudas. Más allá de lo divertida que está resultando toda esta historia para el madridismo, la ruptura por el eje de la MSN, que se llevaba tan bien, es una buena noticia para el club blanco. Ahora lo negarán no tres veces, como Pedro, sino cien, pero todos veían al nuevo futbolista del equipo parisino como el heredero de Leo Messi.

Y en 3, 2, 1... asistiremos a la demonización de Neymar, de nuevo disfrazado con las plumas del mohicano, y, como cuando lo de Figo, volverá a venderse la burra coja de que con 222 millones se puede fichar a lo mejor. Veremos. Cuando Figo pasó al Madrid se dijo más o menos lo mismo y, al final, con el dinero de la cláusula que pagó Florentino, Gaspart se trajo a Overmars, Petit y Gerard. Ahora se habla de Coutinho, al que el Liverpool no dejará salir por menos de 100 millones de euros, y de Dembelé. Los dos son unos fantásticos jugadores pero ninguno es el delfín de Messi, tal y como ha estado cacareando desde 2013 el periobarcelonismo. Quien pensó que Neymar sólo era capaz de burlarse de sus rivales estaba equivocado, también es capaz de chotearse de su equipo. Y, en su afán por desacreditar al jugador, seguro que próximamente leeremos a Mascaró diciendo eso de que el brasileño acabará jugando en el Madrid vía París.

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