El penúltimo raulista vivo

Nadal, Mujeres y hombres y viceversa y la polémica chorra del día de Isaías Lafuente

Gracias a Dios que al tenis lo llamamos tenis y no tenos porque, si lo hubiéramos llamado tenos, la Ser (o el Ser, o lo Ser, vaya usted a saber) se inventaría hoy una polémica a propósito de por qué llamarle tenos al tenis cuando se le podía haber llamado tenas. Pero no, gracias a Dios le llamamos tenis, terminado en is, y no tenos. Y le llamamos tenis por algo tan simple como que, cuando el tenista ponía la pelota en juego, exclamaba "¡tenez!" ("¡ahí va!" en francés), y de ahí se pasó al término inglés tennis, con doble ene, y eso derivó en el vocablo español tenis. Como todo el mundo sabe, este pasado domingo Rafael Nadal Parera se proclamaba brillante campeón del torneo de tenis sobre tierra batida más prestigioso del mundo, el conocido Roland Garros. Es el decimotercer Roland Garros que gana Nadal, que a esos trece títulos en París suma, y si nos referimos únicamente al Grand Slam, otros dos en Wimbledon, cuatro más en Estados Unidos y uno en el Abierto de Australia, o sea veinte. Nadie tiene más títulos que Rafa Nadal salvo Roger Federer. Nunca antes ningún otro tenista había conseguido semejante número de victorias en torneos del Grand Slam y no sería descabellado pensar que Rafa pueda convertirse en un futuro inmediato en el tenista que más títulos de Grand Slam haya logrado jamás a lo largo de la historia del tenis puesto que tiene 34 años, Federer cinco más, o sea 39, y Djokovic, que tiene 33, o sea uno menos que Rafa, acumula diecisiete títulos de Grand Slam, lo que significa que tiene tres títulos menos que él y que Roger Federer.

¿No podemos disfrutar de todo esto en paz? ¿No es posible ponernos simplemente a observar la heroicidad de Rafa Nadal, que además es español y presume de ello, tomando una tacita de café calentito sin que venga ningún patán a estropeárnoslo? Pues no, no es en modo alguno posible que eso suceda... porque está la Ser. Hoy, sabedor de mis preferencias, un amigo me ha enviado por watshapp la enrevesada intervención del negacionista del Covid 19 y admirador de la ministra del Paro Yolanda Díaz, Isaías Lafuente, en una sección que se llama "La polémica del día". Lo primero que me ha venido a la cabeza ha sido lo siguiente: "¿Y cómo se puede polemizar acerca del hecho de que Rafa Nadal haya igualado en número de victorias de Grand Slam a Roger Federer?"... Pues se puede.

Dice Lafuente que medir la grandeza por el número de títulos ya generaría por sí mismo una polémica. ¿Y cómo medimos la grandeza de un deportista, Isaías? ¿La medimos por el número de pie que calza, por el color de sus ojos, por su estatura, por el peso? Vamos a ver, Lafuente, ¿cómo propones tú que se mida la importancia de un deportista profesional, que cobra dinero por ganar y que cuanto más gana más dinero ingresa? ¿Preferirías que fueran por ahí casa por casa unos encuestadores fantasma a los que nadie ha visto nunca y nadie conoce haciendo un montón de preguntas sobre nuestros tenistas favoritos? No, hombre, no, para eso ya tenemos el Estudio General de Medios, del que por cierto, Isaías, presumís tanto en la (o el o lo) Cadena Ser. Ahí no hay polémica que valga: siempre ganan los mismos. ¡Pues claro que la grandeza de un deportista se mide por sus títulos! El número de victorias es, en el deporte profesional, el dato más objetivo posible, el que nos permite deducir que un jugador de tenis que, como Rafa Nadal, ha ganado veinte trofeos del Grand Slam, 86 en total, además de dos medallas de oro olímpicas, es mejor tenista que otro tenista profesional que no ha ganado ningún título o ha ganado muchos menos. No se puede socializar todo, Isaías. Si Nadal ha ganado todo lo que ha ganado es porque tiene un talento natural, sí, pero también porque ha trabajado más que los demás. No eches abajo su esfuerzo, Isaías.

Pero la polémica chorra del día no es esa, no, qué va, ojalá. El caso es que a Isaías Lafuente le parece mal que digamos que Rafa Nadal es el tenista que tiene más Grand Slam de la historia porque... no es cierto. No, no lo es. No es cierto que Nadal tenga más Grand Slam que ningún otro tenista porque resulta que Margaret Court ganó veinticuatro, Serena Williams conquistó veintitrés y Stefi Graff veintidós. La perversa conclusión de Isaías Lafuente es que si se dice que Rafa Nadal es el tenista que más Grand Slam ha ganado y se oculta que la tenista Margaret Court ganó veinticuatro es porque Margaret es mujer y Nadal es hombre. Y yo me pregunto: ¿Cuándo nos convertimos en unos auténticos papanatas? ¿No ves, Lafuente, que no se puede polemizar sobre todo? De ahí a concluir que (salvo él, claro, y si acaso Francino) somos unos machistas y que los medios de comunicación nos hemos olvidado de la señora Court justo el día en el que Nadal se convirtió en el tenista con más títulos del Grand Slam porque, según él, "lo masculino es el canon de cualquier actividad", sólo hay un paso. O sea que el lunes posterior al domingo en que Nadal ganó su vigésimo Grand Slam, y según el profesor Lafuente, Marca, As, Sport y Mundo Deportivo deberían haber salido con la foto de Rafa y, al lado, la de una tenista australiana de 78 años que colgó la raqueta hace 43.

Dice Lafuente que él supone que ese terrible olvido se hace sin mala intención. Claro, Isaías, porque toda la mala intención ya la pones tú. Porque cuando se dice que Nadal ha alcanzado a Federer absolutamente nadie, salvo que sea propietario de una mente retorcidísima, está pensando en el circuito femenino de tenis sino en el masculino. Se comparan las victorias de Nadal con las de Federer, Djokovic, Thiem, Medvedev o Monfils porque todos ellos compiten por ser los mejores del ranking de la ATP, y todos están encuadrados en ese ranking porque comparten un rasgo común, Lafuente, y ese denominador común es su sexo. O sea que todos ellos tienen un pene, dos testículos, un saco escrotal, una próstata... De modo que como las mujeres tienen útero, ovarios, vagina y no pene y testículos como los hombres, ellas no participan en el ranking de la ATP sino que tienen el suyo propio, que se llama Asociación Femenina de Tenis, o sea, y en sus siglas en inglés WTA. ¿Y sabes, Isaías, por qué las mujeres compiten en la WTA y los hombres en la ATP? Muy sencillo: porque, y aunque no sea políticamente correcto decir esto, si la jugadora número uno del mundo, que ahora mismo es la australiana Ashleigh Barty, se enfrentara con el jugador número cien del mundo, que ahora mismo es el eslovaco Andrej Martin, es probable que no pudiera hacerle ni un solo juego, ni uno. Y eso, Isaías, no tiene absolutamente nada que ver con eso que tú denominas el canon masculino: si yo, que soy varón, me fuera ahora mismo a cualquier academia de tenis y me pusiera a jugar con una cría de catorce años, seguro que no le hacía ni un solo juego tampoco. ¿No ves que nadie habla de eso? ¿Por qué queréis enfrentarnos constantemente? ¿No podéis parar un rato de tocarnos los testículos a nosotros y la vagina a ellas?

Mira, Isaías, como te veo tan preocupado, ¿sabes lo que he hecho? Pues me he ido a mirar el organigrama de la Cadena Ser, y seguro que te sorprende esto que te voy a contar, yo me he quedado de piedra. Presidente, Manuel Mirat, un hombre. Consejero Delegado, Pedro García Guillén, otro santo varón. Director General, Daniel Gavela, hombre. Director General de Gestión del Negocio de Radio de Prisa, Ignacio Soto, hombre. Director de Organización, Julio Collado, hombre. Director de Antena, Luis Rodríguez, hombre. Director General Digital, Nacho Rojo, del sexo masculino. Marketing, Juan Pablo Álvarez, un tiarrón. Director Comercial, Carlos González, varón. De Informativos, Daniel Anido, sexo masculino. Directora de Comunicación, Susana Sánchez, la única mujer. Once hombres y una mujer. Once a uno. O, para que me entiendas, once a una. Dedícale a eso la polémica de mañana, Lafuente, y deja en paz a Rafa Nadal. Y, por cierto, habla con tu amiga ministra y dile que pague los ERTES de una vez, que estamos en octubre.

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