El penúltimo raulista vivo

Muy mal Cristiano por llevar cuatro goles y muy bien Messi por no haber marcado ni uno

Miremos de arriba abajo la clasificación de máximos goleadores del Mundial. En lo más alto, Cristiano Ronaldo con sus 4 goles y, en lo más bajo, Messi que aún no ha marcado. Es cierto que el campeonato aún no acabó, que podría quedar mucha tela que cortar y que incluso Portugal podría quedarse fuera de los octavos y Argentina pasar agónicamente de la primera fase, pero esta tónica, la de ver arriba a Cristiano y abajo a Messi cuando ambos compiten fuera del microclima español, viene siendo habitual de cinco años para acá. No supone, pues, ninguna novedad ver cómo Cristiano es protagonista y elogiado mientras que Messi pasa desapercibido y es muy criticado... sobre todo en su país de origen.

Sí porque aquí, en España, y pese a que Cristiano suele estar muy arriba y Messi muy abajo, hay un sector de opinólogos que insisten en que Leo es el mejor futbolista que ha habido, hay y habrá jamás. Da igual que Messi no haya ganado ningún título internacional con su selección y también da lo mismo que, con el Barça, lleve más de tres años viéndolas venir; para nuestros opinólogos Messi sigue siendo el mejor. Contrasta el celo por proteger a Messi con el rencor que supuran cada uno de los comentarios acerca de Cristiano. Para Ángel Cappa, por ejemplo, Cristiano lleva 4 goles sin hacer nada, sin moverse casi, gracias a un error de Nacho, un fallo de De Gea y la falta de concentración de Piqué, que le regaló un libre directo a falta de 3 minutos para el final del partido que supuso nuestro debut. Porque de todos es sabido que el gol es un mal menor, un efecto colateral, un error, algo que convendría extirpar del fútbol cuanto antes.

Para estos vendeburras (siendo segundo entrenador de Valdano en el Real Madrid, Cappa señaló a Zamorano y a Amavisca como los jugadores a sacar de la plantilla y luego le ganaron la Liga entre ambos) lo mejor sería que todos los partidos acabasen con empate a cero y puntuase la posesión, eso sí que iba a ser entretenido. Para justificar lo malo que es el máximo goleador actual del Mundial y lo bueno que es un futbolista que aún no ha marcado un gol y está pasando desapercibido, los opinólogos acusan a todos los que se mueven a su alrededor. Así, el culpable no es Messi sino Sampaoli, que era muy bueno cuando dirigía a Chile o al Sevilla pero que ahora es un manta; Messi no tiene nada que ver, los culpables son los tuercebotas que le rodean. Y cuando CR7 gane su sexto Balón de Oro, el culpable será el mundo del fútbol, que no sabe, que no entiende, que no comprende la superioridad del más grande de todos los tiempos habidos y por haber.

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