El penúltimo raulista vivo

Mourinho, principio y fin del drama del fútbol

Lo que se ha hecho con las declaraciones de Mourinho a ESPN ha sido lo que Vicente Verdú denominaría "embellecer el drama". En El fútbol, mitos, ritos y símbolos, que ya es todo un clásico y que aprovecho para recomendar a todo aquel que quiera comprender de verdad el fenómeno futbolístico, Verdú hace referencia a un estudio de un grupo de profesores norteamericanos sobre la influencia de los comentarios deportivos en la "vivenciación" del partido por parte de los aficionados; la conclusión más llamativa fue que la experiencia de los acontecimientos deportivos desde el hogar, a través de la visión y audición de comentarios, solía ser más intensa que la obtenida en el propio estadio. Verdú habla del "catálogo" emotivo e insiste en que los media procurarán presentar del modo más sugestivo y minucioso la rivalidad entre jugadores de un mismo equipo, la lealtad al entrenador de turno, las variaciones en las alineaciones...

En realidad importa poco lo que haya dicho José Mourinho, lo trascendente es "embellecer el drama". Lo que la mayoría de medios de comunicación han trasladado a los aficionados del fútbol es que Mourinho insultó a Cristiano, se quejó de que Florentino Pérez no le hubiera traído a Bale y criticó la politización del Real Madrid... cuando en realidad no es así. Seguro que la mayoría de aficionados que han condenado a Mou ni siquiera han visto la entrevista, ellos simplemente se fían de lo que decimos los periodistas. Claro que nuestro punto de vista no es neutral, del mismo modo que no lo es tampoco el juicio negativo que muchos madridistas que ya le tenían ganas de antes al portugués habrán adoptado en referencia a unas declaraciones que como poco convendría matizar. Pero la verdad da igual mientras siga el espectáculo.

En aras de ese embellecimiento del drama, y en una semana tiesa informativamente hablando, Mourinho nos ha dado un balón de oxígeno. Es así. El periodista de la ESPN que le hizo la entrevista no sacó la conclusión de que Mourinho estuviera lanzando un dardo envenenado a Cristiano, pero nosotros sí la sacamos. Y la sacamos porque conviene sacarla pero no porque sea verdad. Los hados han querido que el Real Madrid y el Chelsea de Mourinho se vean las caras en la madrugada del miércoles al jueves con lo que el drama queda brillantemente redondeado. Seguro que el partido, intrascendente desde el punto de vista deportivo, se va a vender como la gran ocasión para poner a Mourinho en su sitio. Ya está tardando Verdú en revisar su libro e incluir en él al entrenador portugués, indiscutible principio y fin del drama futbolístico de nuestros días.

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