El penúltimo raulista vivo

Mourinho, el capitán Messi y la limpieza intermitente de la competición

Hoy leía un artículo de Ramón Besa en El País titulado 'El capitán Messi'. Su teoría es más o menos la misma que comentábamos anoche en El Primer Palo, o sea la de que, probablemente acuciado por aquellos que le exigen que sea un verdadero capitán, sus declaraciones quejándose del arbitraje, de la Conmebol o del estado de los campos brasileños responde a la necesidad perentoria que tiene el 10 por demostrarle al mundo que, al fin, ha dado el paso. Ya era hora de que lo hiciese, por cierto, porque los próximos que cumpla Lionel serán los 33. De modo que, más cerca de colgar las botas que de debutar, Messi deja de ser Peter Pan, se hace mayor, crece y se convierte en el Capitán Garfio. Hasta aquí, como digo, todos de acuerdo: la sobrada de Messi del otro día al final del partido contra Argentina, sugiriendo incluso que Brasil tiene que ser campeón de la Copa América sí o sí, responde a la necesidad que tiene Leo Messi de dar dos pasos hacia adelante después de haber permanecido petrificado a lo largo de los últimos quince años.

La diferencia no está en el diagnóstico sino en la terapia a seguir. Yo, y lo comentaba ayer, no entiendo que, después de tantos años, Messi cambie de repente su registro porque interprete que lo que se necesita de él es que lidere una batalla extradeportiva; no lo comprendo porque Messi no ha hecho eso jamás, nunca. Messi ha sido, y es, un futbolista muy influyente sobre el césped e invisible fuera de él. Pero es que, en su artículo, Besa, que fue uno de los mayores críticos que tuvo José Mourinho mientras estuvo aquí, defiende a Messi, del que es fan declarado, por un argumentario muy similar al que atacaba cuando quien lo defendía era el ex técnico del Real Madrid. ¿Qué hacía Mourinho?... Pues lo que hacía Mourinho era quejarse cuando se sentía perjudicado. ¿Y por qué se quejaba Mourinho cuando sentía que le perjudicaban?...

Mourinho se quejaba porque él, como yo, no cree en la bondad universal y en la pureza del ser humano. Cuando Mourinho decía que él no entendía por qué, cuando afirmaba que la UEFA no dejaba jugar contra el Barcelona, cuando sugería que detrás de todo aquello podía estar la publicidad y Unicef, cuando se quejaba, por ejemplo, del arbitraje de Wolfgang Stark, lo que estaba haciendo Mourinho era dudar de la limpieza de la competición, y si Mourinho dudaba de la limpieza de la competición era, y volvemos al principio, porque él, como me pasa a mí, no cree en la bondad universal. Pero cuando José Mourinho planteaba así las cosas siempre había un sector del periodismo deportivo español, y ahí incluyo a Besa, que señalaba al entrenador portugués y se llevaba las manos a la cabeza: "Si dudamos de la limpieza de la competición, apaga y vámonos", era su respuesta más recurrente.

Eso es precisamente lo que hizo el otro día Messi, dudar de la limpieza de la competición. Messi dijo que el árbitro no miró el VAR porque la Conmebol quiere que Brasil salga campeón de la Copa América y, aunque yo no le vea en ese papel, a mí me parece bien que lo haga si lo cree realmente. Lo que no puede ser es que critiques a Mourinho porque dude de la limpieza de la competición y justifiques que Messi dude de la limpieza de la competición porque está en su nuevo papel de capitán de la selección de Argentina. Y eso es lo que hace Besa cuando escribe textualmente lo que sigue: &Y el capitán expresó igualmente su frustración por el mal trato arbitral recibido, quejoso por la no intervención del VAR en dos acciones de penalti&, y añade, y aquí viene lo gordo, "consecuencia al fin y al cabo de la pérdida de autoridad de su selección desde la salida de Julio Grondona".

Así que cuando se quejaba Mourinho no se podía dudar de la limpieza de la competición y el entrenador del Real Madrid era un llorón pero cuando lo hace el capitán Messi es porque ha crecido y ya es un líder y, además, está justificada su protesta porque Argentina ha perdido poder e influencia desde que se fue Grondona. ¿En qué quedamos, somos limpios o somos sucios? ¿O somos limpios cuando interesa y sucios cuando nos conviene? Hoy interesa que seamos sucios, hoy interesa que dudemos de la competición, interesa que compremos la teoría de que la Conmebol quiere que Brasil se proclame campeón de la Copa América, hoy sí interesa que creamos que el árbitro se hizo el sueco y no miró el VAR porque como ya no está Grondona resulta que Argentina ya no es tan poderosa en los despachos; hoy sí interesa que creamos que todo está sucio y corrompido porque así lo dijo el capitán Leo Messi, de quien sus acólitos siguen justificando incluso aquello que para ellos era absolutamente injustificable hasta hace un cuarto de hora. Si Messi tenía razón el otro día, Besa, también la tuvo Mourinho cuando se preguntó "¿por qué?"... Y si no la tenía Mourinho hace 7 años no comprendo cómo puedes dársela ahora a Messi por emplear exactamente sus mismos argumentos. Vamos, sí lo entiendo: la doble varita de medir. La varita mágica de El País.

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