El penúltimo raulista vivo

Mou, Toril y la demagogia de la cantera

Si algo tengo claro es que un club como el Real Madrid sólo puede conducirse con mano de hierro. Es posible (y plausible) que todos y cada uno de los empleados del club, desde el primer crack hasta el último portero del estadio, tengan su respetabilísima opinión personal, consagrada por el artículo 20 de la Constitución española de 1978, al respecto de cualquier cosa, pero no resulta sin embargo nada práctico que cada vez que hay que optar por un fichaje, realizar un cambio o (que es lo que nos trae hoy aquí) subir a un chaval del filial, se organice una "cascada de ideas" global en la que el primer entrenador del equipo únicamente tenga un voto más que los demás. Resulta fascinante y hasta tiene un toque romántico que cualquier empleado del club se crea mejor que Mourinho, que Florentino Pérez o que Cristiano, pero luego ha de corroborar con hechos que su creencia tiene fundamentos más sólidos que la vana ilusión. Yo también me creí Bob Woodward durante un tiempo.

En el Real Madrid, que es una empresa con un presupuesto de 500 millones de euros, las cosas han ido rematadamente mal cuando ha fichado el presidente o cuando el directivo de turno o incluso el director deportivo, que al fin y al cabo es otro profesional, ha pretendido meter la cuchara en el primer equipo. Tampoco es posible que mande la prensa, ni siquiera la afín. Quien hoy busca el aplauso fácil dando un demagógico paso al frente por Toril no lo hace porque crea realmente en los postulados deportivos del técnico, a quien probablemente no haya visto entrenar jamás, o porque pretenda defender a los chavales del Castilla, a quienes quizá no haya visto jugar nunca, sino porque quiere mandar él en el club. Lo que se busca con esta y otras operaciones de pacotilla, iniciativas que ofenden a la inteligencia de cualquier persona medianamente inteligente, no es que jueguen Nacho, Jesé o Rita la cantaora, sino que Florentino Pérez dé su brazo a torcer cediendo al chantaje puro y duro.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Cómo se puede decir que los jugadores del Castilla no tienen la calidad suficiente para dar el salto al primer equipo sin decir que los jugadores del Castilla no tienen la calidad suficiente para dar el salto al primer equipo?... Ese arte, el de no hablar de las cosas de las que hablas, está al alcance de Xavi Hernández y pocos más. Te puedes callar un día, dos, tres, cien, mil, cien mil, pero si gente sin el necesario conocimiento y la suficiente preparación insiste una y otra vez en que debe jugar, por ejemplo, Nacho en lugar de Essien, al final al hombre que ha ganado Ligas, Copas y Champions por todo el mundo no le va a quedar más remedio que salir con el papelito. Y el papelito, no nos engañemos, resulta demoledor. Y que conste en acta que no creo que Mourinho hurgara hasta el fondo en la herida. Lo mejor de todo es que los chicos, que no son tontos, se saben utilizados.

Quien pone a los pies de los caballos a los chavales y de paso al propio Toril, de quien por cierto tengo las mejores referencias personales y profesionales, no es Mourinho. Mourinho es la persona que ha callado un mes, dos, tres, y al final ha tenido que elegir entre quedar como un verdadero idiota que no entra al trapo que le tienden un día sí y otro también o decir su verdad. Su verdad, sí, por supuesto, la verdad de José Mourinho y no la verdad absoluta. Naturalmente que el entrenador del primer equipo cometerá errores y entrará en contradicciones a la hora de tomar sus decisiones, pero imagino que, entre hacerme caso a mí o hacerle caso a él, en lo tocante a materia futbolística el madridismo deberá dejarse guiar por la experiencia del mejor del mundo, que ya me adelanto a decir que no soy yo. No sé qué narices pasó verdaderamente con el famoso cocinero y si su expulsión fue injusta o le echaron a la calle porque era verdaderamente un soplón o porque ponía demasiada pimienta en las comidas; lo que sí sé es que la vida (y la laboral mucho más) es injusta a veces, que cocineros (como periodistas) hay muchos pero que Mourinho sólo hay uno y está en el Real Madrid. Y esto último es lo que, parafraseando a Isabel Pantoja, más les jode. Pues eso; dientes.

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