El penúltimo raulista vivo

Mou-Toril, la batalla continúa

Yo, como probablemente le pase a Toril, también he tenido algún jefe a quien no tragaba o con el que simplemente no comulgaba. Y, como probablemente le ocurra también ahora a Toril, siempre pensé invariablemente (y sigo pensándolo) que era mucho mejor que él. Alcanzada la encrucijada, tal y como le pasaba al coronel Frank Slade de Esencia de mujer, tuve claro desde el principio qué camino era el correcto (mandarle a él, y a aquellos que yo estaba firmemente convencido de que conformaban una camarilla de auténticos ineptos, directamente a esparragar) y sin embargo siempre tomé el trayecto cómodo porque, parafraseándole, el otro era "jodidamente difícil". Hubo tensión, como sucede ahora entre Mourinho y Toril, mal rollo y, como ha pasado ahora con el entrenador del Castilla, al final acabó saltando todo por los aires.

A un jefe se le respeta... obedeciéndole. Tal y como yo lo veo, el problema de Toril es que dice una cosa con la boca y luego hace otra con sus actos. ¿Por qué?... Tengo para mí que en el fondo Alberto se cree mejor entrenador y más capaz que Mourinho (y puede que lo sea, no digo yo que no) y también está convencido de que conoce mucho mejor al club por dentro, y no sólo al Castilla, que el técnico portugués, de ahí que cuando Mourinho hable Toril oiga chispear. Por eso el filial del Real Madrid sigue jugando a lo que quiere Toril y no a lo que quiere Mourinho y por eso, por ejemplo, a José Rodríguez, de quien todo el mundo habla maravillas, se le siguen dando los minutos de la basura cuando el primer entrenador ha dejado caer que debería jugar con más regularidad.

Y esta gran paradoja (la de que el Real Madrid Club de Fútbol tenga un superior a quien un subordinado dice respetar pero no termina de obedecer) deberá resolverla tarde o temprano el club si no quiere que el rollito éste se alargue demasiado en el tiempo. En mi opinión Toril lleva las de perder, como me pasaba a mí con aquel jefe al que no tragaba y con quien no comulgaba, porque la empresa acabará eligiendo indefectiblemente al caballo ganador, y ese caballo es José Mourinho. Y cuando a Toril le acaben echando se dirá que Alberto ha seguido los pasos del cocinero, la camarera y el fontanero y que a Mou le tienen mucho miedo y que cuando se cruzan con él bajan la mirada, pero si eso fuera cierto Toril haría lo que le sugiere Mourinho y no lo que le da la gana a él, que es exactamente lo que lleva haciendo desde que llegó al Castilla, ¿no creen?...

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