El penúltimo raulista vivo

Mou, Iker, Mister Chip y la señora del cuadro

Una señora observa un cuadro. En él aparece una mujer desnuda y un hombre, algo mayor que ella, está tendido en la cama observándola con una amplia sonrisa en la cara. En ese preciso instante, el pintor se acerca a la señora y le pregunta: "¿Le gusta el cuadro?", y ella responde: "En absoluto. Fíjese usted qué auténtico atentado contra la moral y las buenas costumbres: ella es una prostituta que se está desnudando mientras que él, su cliente, espera ansioso y con una mirada libidinosa". Y entonces, el pintor responde: "Perdóneme, señora, pero usted no ha entendido absolutamente nada: la mujer y el hombre están felizmente casados desde hace treinta y cinco años; ella se está vistiendo y él, que está tan enamorado como el primer día, observa ensimismado a su mujer y espera a que acabe de engalanarse para la fiesta de graduación del mayor de sus cuatro hijos, que está esperando junto a sus hermanos a que sus padres acaben de arreglarse".

Todos recordamos el miércoles el dato de que, en su amplísima y exitosa trayectoria profesional, que volveremos a recordar cuántas veces sean necesarias, a Iker Casillas sólo le quedaba por ganar un título, y ése no era otro que la Europa League. Yo mismo, después de recitar un montón de records positivos del portero del Oporto, lo dije por la noche en El Primer Palo. Y luego, nada más acabar el partido contra el Chelsea, en todas y cada una de las emisoras de radio salieron los estadísticos, los Mister Chip de turno, a decir que al ex capitán merengue le quedaba por ganar el título en el que se ha hecho fuerte el Sevilla las dos últimas temporadas. Es lógico que a Iker Casillas le falte la Europa League porque el club al que ha pertenecido toda su vida, el Real Madrid, no ha disputado y probablemente no disputará jamás dicha competición, que es fantástica, maravillosa y espectacular, sí, pero para aquellos equipos que no fueron capaces de aguantar en la Champions.

Todo el mundo recordó el dato, también Mourinho, pero, como sucedía con la señora del cuadro, la mirada sucia de la inmensa mayoría del periodismo deportivo español sentenció la culpabilidad del entrenador portugués. Si, al recordar que Casillas tiene una gran ocasión para conquistar el único título que aún se le resiste, Mou faltó al respeto a Iker, todos le faltamos en realidad al respeto; si los Mister Chip de las radios no quisieron ofender a Casillas señalando lo obvio, como es que nunca ha ganado la Europa League, Mourinho tampoco pretendió ofenderle. Yo sí ví sinceridad en las palabras del mejor entrenador de fútbol del mundo y también, por cierto, detecté cierto hartazgo en su respuesta, como luego expresó también el propio Casillas. Ganó el Chelsea, perdió el Oporto; el partido, por cierto, fue horripilante, y es posible, sólo posible, que Iker hubiera podido hacer algo más en el 2-0. José Mourinho e Iker Casillas jamás podrán ser amigos por la sencilla razón de que son radicalmente opuestos. Pero estoy seguro de que Juanito, que en paz descanse, Benito o Camacho, por poner sólo tres ejemplos que me vienen a la cabeza, tampoco habrían congeniado con Iker. Formas distintas de entender la vida y, por ende, el fútbol. Se acabó el cuadro. Es simple.

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