El penúltimo raulista vivo

Mou-2016

El anuncio de la ampliación de contrato de José Mourinho como entrenador del Real Madrid por dos temporadas más, en concreto hasta junio del año 2016, me pilló asistiendo al acto fundacional de la Peña Porque Sí, una reunión de amigos claramente pro-Mou amadrinada por Esperanza Aguirre, quien, por cierto, provocó también ayer la reacción más airada que uno recuerda entre la clase política más hipócrita y mediocre de Europa por decir algo tan aplastantemente coherente como que si alguien no quiere jugar una competición no debe hacerlo, que este tipo de provocaciones orquestadas por los independentistas generan violencia, que la inmensa mayoría de aficionados de Athetic y Barça rechazan estos radicalismos o que si se ofende al Rey, al Príncipe, al himno nacional o a la bandera de España debe suspenderse la final de Copa y disputarse el partido a puerta cerrada.

Decía que la noticia de la ampliación de contrato de Mou me pilló a mí asistiendo a la puesta de largo de la Peña Porque Sí (la foto de familia, al final de este artículo) y supongo que al director del colegio de Lugano inscribiendo a sus hijos en la escuela de fútbol de Valdebebas. No es, por supuesto, esa una decisión del Real Madrid contra nadie sino a favor de consolidar una ambiciosísima idea, la de Mourinho, consistente en darle varias vueltas de tuerca a un club de fútbol que parecía adormilado y que, frente al monopolio mediático culé, aparecía también como peligrosamente acomplejado en algunas de sus actitudes. Siempre tuve claro el acierto que supuso la contratación de este entrenador y mis artículos apoyándole no forman parte de ningún circo mediático sino de la más pura y dura convicción personal. Y, por supuesto, nada tiene que ver mi respaldo a Mourinho con una Copa, una Liga o la décima Champions, que llegará, claro que llegará; sin títulos en su haber habría seguido opinando exactamente lo mismo.

La decisión de Florentino Pérez, a quien aprovecho para darle desde aquí mi más sentido pésame por el fallecimiento de su señora esposa, supone también una declaración de intenciones y, por qué no decirlo, de independencia: por mucho a que determinados periodistas no les guste Mourinho y por más que grupos mediáticos tan potentes como PRISA hayan situado todos sus cañones apuntando hacia la cabeza del portugués, el Real Madrid Club de Fútbol adopta sus propias decisiones sin tener en cuenta más que sus necesidades e interpretando el sentir mayoritario de sus dueños, que siguen siendo los socios. Una buenísima noticia, sin duda; una noticia que nos habla de una institución oportunamente pertrechada tanto ideológica como tácticamente para la batalla que, a buen seguro, querrán seguir dando desde el Club de Admiradores de El Corazón Atormentado de Arthur Rimbaud. Antes no, pero ahora sí hay partido...

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