El penúltimo raulista vivo

Morata, Moratazo, Moratón

El miércoles, tras el gol de Morata para la Juve que supuso la eliminación del Real Madrid en semifinales de la Champions, un periodista italiano se giró y, juntando y oscilando de arriba abajo los dedos de su mano derecha, me preguntó: "¿Por qué dejasteis escapar a un futbolista tan fantásico como Morata?"... Yo le respondí: "Porque la Juve no es el Real Madrid". La Juve tiene tiempo, el Real Madrid carece de él. La Juve puede tirarse doce años sin jugar la final de la Copa de Europa, el Real Madrid no. La Juve puede poner en marcha el método científico de prueba y error sin que nadie le atosigue, al Real Madrid se llega probado de casa. La Juve tiene una prensa que se alegra con sus éxitos (¡tendría que haber grabado la reacción de todos cuando Alvarito marcó el 1-1) mientras que aquí, en Madrid, el Real sufre una prensa que saliva con sus fracasos, y cuanto más rotundos mejor.

El miércoles oí a Javier Ares diciendo en Onda Cero que Morata tuvo que irse porque Ancelotti tiene que poner como titular a Gareth Bale, que es algo tan temerario como si yo viniera ahora aquí a decir que Manu Carreño, por poner un ejemplo, se tuvo que ir de Onda Cero porque González Ferrari tenía que poner a Ares. Si tú sueltas eso por la radio, sin ninguna prueba que lo acredite, estás sugiriendo falsamente que Florentino Pérez hace las alineaciones y estás deslizando erróneamente que Carlo Ancelotti es un consentidor, todo de una sola tacada, dos pájaros de un tiro. Pues no. Como les ha ocurrido en el pasado a tantos y tantos chicos salidos de la cantera blanca, y como les ocurrirá a tantos y tantos chicos de la cantera blanca en el futuro, Morata tuvo que irse del Real Madrid por un motivo muy simple: quería jugar más al fútbol. Aquí, en el Madrid, tenía por delante al menos a tres delanteros mejores que él y que ejercían como tapón para su crecimiento como jugador.

La operación de Morata fue, pues, magnífica para el chico y extraordinaria para el club, que vendió por veinte millones a un futbolista que no jugaba y se reservó una opción de recompra por si acaso. Ni ha sido la primera vez ni será probablemente la última en que un ex del Madrid se vengue del equipo de sus amores. Porque el Real, y a las pruebas de su comportamiento caballeroso me remito, sigue siendo el equipo que Morata lleva en el corazón. Fue tan buena la operación de Morata como la de Di María, sin cuya presencia se hundiría el estadio Santiago Bernabéu, u Özil. Con ellos se cometió la misma "locura" que con Morata, la única diferencia es que ni al argentino ni al alemán les fue tan bien como pronosticaron estos "moratistas" de salón y, por lo tanto, se quedaron con las ganas de titular Ozilazo y Di Marión. Si Morata se fue, querido colega anónimo de la prensa escrita italiana, fue porque la Juve... no es el Real Madrid.

PD: Si Álvaro volviera, que no lo creo, y por esas casualidades que a veces te da el fútbol jugara con el Madrid contra la Juve y acabara marcando un gol que eliminara de la Champions a la vecchia signora, ya tengo la portada: "Una mancha de Morata con otra verde se quita". Ahí queda eso.

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