El penúltimo raulista vivo

Morata: de niño a crío

Sostiene Álvaro Morata en una entrevista concedida a La Gazzetta dello Sport que nunca debió volver de la Juve, que si lo hizo fue porque había acuerdos contractuales que tenían que ser respetados pero que la desilusión fue "enorme". Eso sostiene Morata, "desilusión enorme". Me he revisado el discurso de Álvaro el día de su presentación con el Real Madrid, que fue el 15 de agosto de 2016, no hace ni año y medio de eso; en aquella ocasión Morata no habló de desilusión sino de un día de "máxima felicidad" para él, le dio las gracias a su familia, a sus amigos, dijo que estaba de vuelta "en casa", añadió que habían sido dos años largos, "una larga espera para volver"; luego dijo que a veces hay que irse para regresar más maduro y acabó confirmando lo que todos, que se iba a dejar la vida para tratar de seguir en el Madrid el mayor tiempo posible. Así que, recapitulando: máxima ilusión, regresar a casa, dejarse la vida, pero nada de desilusión, nada de acuerdos contractuales, ni asomo de lo que ahora sostiene en La Gazetta dello Sport.

Decía el filósofo Carl Sandburg que nada sucede a menos que primero sea un sueño. Como le ocurre a millones de niños en todo el mundo, el pequeño Álvaro Morata tuvo un sueño, el de jugar en el mejor club deportivo de la historia, el Real Madrid. Cuando pasaba en el coche con su madre por delante del estadio Santiago Bernabéú preguntaba en voz alta: "¿Tú crees que yo podré jugar alguna vez ahí?"... El primer sueño de Morata sucedió pero el segundo se esfumó porque, pese a lo que dijo en su rueda de prensa, el jugador que volvió era en el fondo tan inmaduro como el que se marchó por primera vez, seguía siendo aquel niño pequeño con el que Gianluigi Buffon tuvo que emplear todas sus dotes de psicología para que no se hundiera definitivamente en su primer año como juventino.

En esas declaraciones Morata, además, tiene un detalle feísimo con su ex entrenador, con Zinedine Zidane. Sostiene Morata que si se fue al Chelsea es porque allí hay un entrenador como Antonio Conte, que es exigente pero que "aprovecha mejor las habilidades de un futbolista". Dejando a un lado que ahora mismo parece complicado encontrar en el mundo a un entrenador que aproveche mejor las habilidades de un futbolista que aquel que, en menos de dos años, ha ganado dos Champions, una Liga, dos Supercopas europeas, un Mundial y una Supercopa española, quizás habría que recordarle al amnésico Morata que con el club al que tan desilusionado le obligaron a volver ha ganado dos Champions, dos Ligas, dos Copas, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa y un Mundial de clubes, 9 títulos en total. Si, de aquí a que se retire, Morata gana a lo largo de toda su carrera otros 9 títulos más, se podrá decir que ha triunfado en el mundo del fútbol.

Sostiene, en fin, Álvaro Borja Morata Martín que, al volver a punta de pistola al Real Madrid, regresó al punto de partida y le trataron como el niño que era antes de sus dos temporadas en Italia. Pero es que, querido Álvaro, y te lo digo con el respeto que tú no le has tenido ni al Real Madrid, ni a su afición, ni a tu ex entrenador ni tampoco a tus ex compañeros, sigues siendo un criajo. Otro escritor, éste italiano, Gabriele d'Annunzio, dijo lo siguiente: "¿Quién ha dicho que la vida es un sueño?... La vida es un juego". Isco jugó y ganó, tú perdiste porque ni siquiera quisiste jugar. No le eches ahora la culpa de tu derrota a los demás, Morata, porque el culpable eres tú y sólo tú. Y ahora, estimado Álvaro, que te vaya fenomenal en el Chelsea, que seas feliz allí y que ganes muchos títulos deportivos porque el del respeto lo acabas de perder para siempre en La Gazzeta dello Sport.

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