El penúltimo raulista vivo

Mister Me Pongo de Perfil se confiesa con Évole

Cuando he leído en el As que Iniesta no se mordía la lengua he pensado "¡ya está, le ha pasado lo mismo que a Villa, que mientras estuvo aquí no se atrevió a ponerse las botas con la bandera de España y en cuanto se fue a Estados Unidos, y ya a salvo, las exhibió con tardío orgullo patriótico, y el fuentealbillano va a hablar al fin con claridad del golpe de Estado que se perpetró, y aún se perpetra, en Cataluña. Porque recuerdo que cuando quemaban las patatas, cuando el puchero estaba a punto de estallar, Andrés Iniesta se puso de perfil y le pidió al gobierno del Reino de España que dialogara con los traidores. En realidad lo que hizo Iniesta fue incluso peor que ponerse de perfil; ponerse de perfil habría sido decir algo como "yo no hablo de política" o "yo soy futbolista pero no ciudadano y me considero al margen del ruido que se genere en mi país", pero lo que pidió Iniesta no fue eso, no, sino que el Gobierno de España dialogara con el Gobierno golpista de la Generalitat, el Gobierno que se saltó a la comba la ley y se pasó la Constitución por el forro de los pantalones de Puigdemont.

Yo deduje entonces, y creo que acerté, que Iniesta no estaba pidiendo diálogo porque pensase que eso era lo mejor para su nación, por cierto la más vieja del mundo, sino para que a la familia Iniesta, que tiene su vida hecha y sus negocios organizados en Cataluña, le siguiera yendo bien. Por supuesto que el miedo es libre y eso, el miedo, es lo que los abogados de Andrés alegaron en su defensa: "Entendedlo, él vive allí". Claro, Iniesta vivía allí como vive ahora mismo allí por ejemplo el juez Llarena, a quien una panda de indeseables decoró la puerta de su domicilio privado por la noche, pero su señoría, que no marcó un gol en un Mundial ni falta que le hace, está del lado de aquellos que respetan la ley. ¿Diálogo, Iniesta? ¿Diálogo para qué? ¿Diálogo para que se vendan más botellas de Corazón Loco? El problema, querido Andrés, ha sido el excesivo diálogo y no la ausencia de él.

Pero, recuperando el hilo inicial, cuando he visto que Iniesta no se mordió la lengua en Salvados, el programa de La Sexta, y después de deducir que, estando como está protegido y muy zen a 10.000 kilómetros de Barcelona, casi 13 horas de avión, a cerca de dos días de helicóptero y 147 horas y un minuto si eres paloma, se atrevería al fin a decir algo razonablemente valiente sobre el golpismo independentista, me he dado cuenta de que no, de que con quien no se muerde la lengua Iniesta es... ¿con quién?... Sí señor, premio para el caballero: Mister Me Pongo de Perfil no se muerde la lengua con José Mario dos Santos Mourinho Félix, que fue el que provocó la guerra entre el Real Madrid y el Barça, y el vinatero añade: "Y quien no quiera verlo traspasa la radicalidad"...

¿Quieres que yo te explique a ti, Andrés, lo que es traspasar la radicalidad?... Mira, Iniesta, traspasar la radicalidad es decir que Cataluña vive ocupada por los españoles desde 1714. Traspasar la radicalidad es decir que si Cataluña sigue en España, los catalanes corren el riesgo de volverse locos como ellos, o sea como nosotros, Iniesta, como tú y como yo. Traspasar la radicalidad es decir que vergüenza es una palabra que hemos borrado (los españoles, o sea tú y yo) de nuestro diccionario. Traspasar la radicalidad es decir que los españoles (o sea, tú y yo) sólo sabemos expoliar. Y paro por no aburrirte. Eso, Iniesta, es traspasar la radicalidad, pero, ante esa radicalidad, tú, admirado Andrés, metiste la cabeza debajo del ala y pensaste en lo tuyo, en el vino Corazón Loco y en la próxima campaña de Navidad.

Ojo, Iniesta, que también cabe la posibilidad de que yo sea un peligrosísimo radical, pero lo único que yo vi es a un entrenador de fútbol contratado por un equipo e intentando hacer su trabajo, que consistía fundamentalmente en que tú, Mister Me Pongo de Perfil, además del visitante de la cárcel de Lledoners, el defensor de los derechos del hombre que presume de que la gente es feliz en Qatar y el defensa que convocó a las masas a votar en un referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, os paseáseis por una Liga, la de España, país contra el que el club al que tú has pertenecido consiente que aficionados pasen al campo pancartas denigratorias. Sé que no lo entiendes, lo sé, pero Mourinho no es precisamente de los que se ponen de perfil para vender tres botellas más de vino. Y, por cierto, como consiguió darle la vuelta a la tortilla, aún hoy, e incluso tú, seguís teniéndole en vuestras oraciones. Suerte con los vinos, Iniesta. Koun'na, creo que se dice en japonés. Arigato por aquel gol y que te vaya bien con el Corazón Loco. Pero, ¿radicales? ¿Nosotros? ¿Teniendo ahí, contigo, a Guardiola, Xavi y Piqué?... Bromitas, Andrés, las justas. Y todas con Évole, que te las consiente.

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