El penúltimo raulista vivo

Misioneros

Está raro el Mundial. Y feo. Las protestas se han extendido por todo el país y especialmente por aquellas ciudades que serán sede, hay varios estadios sin acabar y, según me cuentan, desplazarse por el país es una tarea de locos. También se teme que haya una huelga de transportes. Los organizadores han decidido poner en marcha doce sedes en vez de las ocho recomendadas y, claro, las previsiones apuntan a que el gasto se dispare a los 11.000 millones de euros. Por si todo lo anteriormente expuesto no fuera suficiente y para sacar un pelín más de quicio a la población (futbolera o no, que eso es lo de menos) Joana Havelange, de los Havelange de toda la vida, reconoció hace poco que ya no se podía robar más de lo que se había robado. Y sigue ahí. El cantante Edu Krieger ha compuesto una canción en la que se dirige directamente a Neymar, Parreira y Scolari: "En esta Copa no hincho por ustedes".

Habrá quien, como en el caso de las superprimas que Villar pagará a nuestros internacionales, diga que es demagógico mezclar la situación económica y social de un país con el fútbol, yo creo que no lo es. El fútbol es de la gente, es la gente la que llena los estadios, compra las camisetas y sigue la actualidad de los equipos: parece sensato pensar que el fútbol deba adecuarse a la situación de la población y no al revés. La cosa no acaba aquí: según The Sunday Times, un ex alto cargo de la FIFA habría sobornado a importantes personalidades del fútbol internacional para que apoyaran la candidatura catarí: se habrían pagado 3,7 millones de euros. Más allá de las presuntas corruptelas sí es cierto que llamó mucho la atención la designación como organizador del Mundial de un país en el que abres la boca y ya has alcanzado los 50º.

Ante este aluvión de buenas noticias uno creería que lo más lógico sería pensar que a Joseph Blatter se le hubiera pasado por la cabeza presentar su dimisión, ¿no?... Pues no: Blatter acaba de anunciar que volverá a ser candidato: "En 2015 acaba mi mandato pero no mi misión". Porque Blatter tiene una misión. Lo mejor de todo es que el "misionero" arrasó en el Congreso apoyándose en las federaciones de Haití, Sri Lanka, Cuba, Pakistán... Repasando los casos de la ejemplar saga Havelange y viendo en acción a Blatter, la presencia, contra el viento de la lógica y la marea del sentido común, del bilbaino Ángel María Villar cobra sentido: él, como le pasa al suizo, también tiene un objetivo que va más allá del mundano gobierno de los hombres. Démosles las gracias y pidamos mil veces perdón. Y recemos para que estos grandes hombres y mujeres sean capaces de completar su sacrosanta misión. Aunque sea de espaldas a la gente.

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