El penúltimo raulista vivo

Minijob rojiblanco

Desde el 26 de junio de 1987, fecha en la cual Jesús Gil y Gil accede a la presidencia del Atlético de Madrid, hasta el 16 de diciembre de 2011, esto es hasta hoy, en el club rojiblanco se ha cambiado hasta 49 veces de entrenador, o sea que el de Gregorio Manzano, que ya sustituyó a Luis Aragonés y que fue sustituido por César Ferrando (¿recuerdan?) podría ser el cambio número 50. La media, si no me falla la calculadora, es altísima, en concreto de 2,0416667 entrenadores por año, con lo que es sencillo deducir que si existe un "minijob" en el fútbol profesional mundial, ése es sin duda el de entrenador del club colchonero. Y si abarco el período comprendido entre Gil senior y Gil junior y Enrique Cerezo es única y exclusivamente porque la afición colchonera, y yo creo que con buen criterio, considera que es la misma gestión o, como dice el refranero español y sin que nadie se me moleste, el mismo perro con diferente collar.

Por el banquillo del Atleti han pasado Cantarero y Antic, Menotti y Cruz, Romero y Basile, Aragonés y Heredia, Aguiar, Pastoriza, que se cagó en el contrato, Pereira, Peiró, Clemente, Atkinson, Aguirre, Ivic... Entrenadores que jugaban al ataque y entrenadores que jugaban a la defensiva, a tenerla y a prestarla, a robarla o a cederla, a la contra y al contrario, por las bandas y por el centro, técnicos queridos y odiados, deseados y aborrecidos, profesionales de toda condición... Pero por las oficinas del Atleti sólo han pasado en el último cuarto de siglo la familia Gil y Cerezo, de forma que me parece normal que la afición, presa y desarmada, estallara de nuevo ayer y gritara contra Gil Marín después de cada gol: están hartos y no ven salida a la situación del club de sus amores. Por cambiar está a punto de hacerlo incluso el campo, todo y todos menos los máximos responsables de la desastrosa situación.

La gente gritaba ayer eso de "¡Manzano vete ya!", como si la marcha de Goyo y la llegada de cualquier otro entrenador fuera a solucionar la nada en la que anda inmerso el club. Antes decía que en este tiempo han cambiado de entrenador medio centenar de veces... ¡de futbolistas ni les cuento!... Aún así, y porque el Atlético de Madrid es uno de los tres grandes de España y porque quien tuvo retuvo, el club es capaz de regalarles a sus seguidores una alegría de vez en cuando. Tengan ustedes muy claro que si Miguel Angel Gil Marín y Enrique Cerezo no se han ido ya, con todo lo que les han escupido a la cara, es porque no se piensan ir jamás en la vida: traerán a uno nuevo, por ejemplo Simeone que ilusiona, o a otro conocido, por ejemplo Luis, pero el Atlético seguirá perdiendo prestigio ante la atenta y desesperada mirada de los únicos que le quieren porque sí y de verdad, sus aficionados.

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