El penúltimo raulista vivo

Míchel se lo merece

Siempre he creído que Míchel acabaría entrenando al Real Madrid. El nuevo técnico del Getafe, equipo del que además es socio, forma parte de una interesante hornada de entrenadores jóvenes a la que también pertenecen Valverde, Quique, Unay o Laudrup, en su mayoría ex jugadores de primer nivel que al final han terminado dando el salto a equipos importantes. Quién sabe dónde estaría hoy Míchel si hubiera aceptado el ofrecimiento que en su día le hizo Angel Torres cuando el Getafe subió a Primera; Quique dio el "sí quiero" en su lugar, y hoy es un entrenador respetado. No creo que Míchel sepa menos de fútbol que ninguno de ellos y de sus declaraciones se desprende además que está empeñado en ser entrenador, lo que ocurre es que ha aceptado una oferta extraña de un equipo raro que preside un hombre que es capaz de decir en público sin ruborizarse que incluso él puede equivocarse.

La oferta es tan extraña como la destitución en chándal del anterior entrenador. Es extraña porque sólo compromete a Torres para los cinco próximos partidos. Ningún entrenador del mundo con una biografía profesional mínimamente decorosa aceptaría esas condiciones, pero a Míchel le hacen arrastrar sus experiencias por el Rayo Vallecano y el filial del Madrid como si de dos enormes cruces deportivas se tratara, de ahí que él quiera demostrar que sabe dirigir un equipo incluso en las circunstancias más adversas. El Getafe es un equipo raro porque después de repasar la plantilla jugador por jugador es fácil llegar a la conclusión de que no ganará la Liga o la Copa pero tampoco debe pasar apuros para mantener la categoría. El lunes, en su despedida, ya vestido de calle, Víctor dio las gracias a casi todos los jugadores por su profesionalidad. En ese equipo hay marejada de fondo y a Míchel, acusado permanentemente por sus detractores en su etapa de jugador de ser una suerte de elefante blanco del vestuario, le va a tocar negociar ahora con los poderes fácticos del equipo.

¿Qué más decir de Torres?... Hoy ha querido mandarle un mensaje a Víctor, o al menos eso he interpretado yo, utilizando a su nuevo entrenador: "Míchel no es un tocahuevos". Víctor es un entrenador serio y profesional, con una dilatada trayectoria detrás, concienzudo en lo suyo y que tiene su forma de trabajar, su propio "librillo". No creo que "tocahuevos" sea la mejor definición para un hombre que jugó en el Zaragoza, luego en el Barcelona y más tarde en la Sampdoria, que fue 60 veces internacional con España y que, como entrenador, ha dirigido a Mallorca, Logroñés, Lleida, Villarreal, Zaragoza, Panathinaikos, Recreativo de Huelva y, por penúltimo, Getafe. Es más, yo creo que si hay alguien en el Getafe que merezca ese calificativo tan chusco de "tocahuevos", que por cierto no aparece gracias a Dios en el diccionario de la Real Academia Española, es el propio Angel Torres, conocido como el dandi. Me parece que, al oírle, Míchel habrá empezado a arrepentirse un poco de su decisión. Ojalá tenga suerte porque se lo merece. Ya llegará él solito a la conclusión de que Torres es otro Calderón de la vida.
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