El penúltimo raulista vivo

Míchel, 10 - Ingeniero Desleal, 0

Estoy totalmente de acuerdo con Míchel en que Parejo no se mereció en absoluto el calificativo de "desleal" empleado por Pellegrini para definir la forma en la que el getafense logró el primer gol de su equipo. Un gol, todo sea dicho de paso y aunque no sea el fondo de la cuestión, totalmente intrascendente y que sólo servía para maquillar un marcador escandaloso. El 2-4 final no refleja lo acontecido sobre el campo ya que el Real Madrid, que va por ahí regalando mitades de sus partidos, decidió ayer levantar el pie del acelerador en la segunda para no seguir humillando a un rival muy blandito en defensa, que sabe perfectamente lo que quiere hacer cuando tiene el balón pero que cuando no lo tiene sufre una barbaridad. El 1-4, marcado en el minuto 38, fue producto de una nueva tontuna de Casillas; definitivamente Iker no está centrado en lo suyo, y ese debate, que roza a su equipo puesto que tiene tanta dinamita arriba que resuelve los partidos a pesar suyo, sí puede ser perjudicial, y ya lo estamos pudiendo comprobar, para España en el transcurso del Mundial.

Parejo se vio obligado a elegir en décimas de segundo entre tirar el balón fuera para atender a un jugador del equipo rival que podía estar lesionado o podía estar fingiendo, o, por el contrario, decidirse a empujar para dentro la pelotita cuando el marcador del Coliséum Alfonso Pérez Muñoz reflejaba un 0-4. Y el chico hizo lo que hubiéramos hecho cualquiera de nosotros en idéntica situación: marcar gol e ir rápidamente a interesarse por Casillas, quien, como dije antes, salió a por uvas. Y cuando Parejo se acercó a Iker fue cuando este le regaló una de sus mundialmente famosas caritas: unas veces es el Joker de Batman, otras el capitán Jack Sparrow y a veces elige al escritor Jack Torrance, el cuidador del hotel Overlook interpretado por Jack Nicholson (¡cuantos Jacks me están saliendo esta mañana!) en El Resplandor. Iker tiene que ir con cuidado por varios motivos: el primero es que, tal y como quedó demostrado en aquellos anuncios de una compañía aseguradora, lo suyo no es la interpretación; y el segundo es que cualquier día, con tanta carita, le puede dar un espasmo.

Es curioso el arte que Pellegrini tiene para enjuiciar la actitud de los jugadores de otros equipos. Parejo, según él, fue desleal, pero acerca de la intervención de uno de sus futbolistas, afectado por una dolorosísima pubalgia, en un anuncio (patadita para arriba, cabezacito para abajo y otra vez patadita para arriba) que se rodó a la misma hora en que estaba entrenando el equipo, dijo anteayer que se reservaba su opinión. Se reserva su opinión en lo tocante a Kaká, que sí está bajo sus órdenes, que costó hace nueve meses la frilolera de 65 millones de euros y cuyo rendimiento no está siendo precisamente el más óptimo, pero de un chaval que ha salido del Madrid y que en un lance de un partido totalmente resuelto se ve obligado a marcarle un gol a su "ex" y así evitar de paso que le estén zumbando en Getafe hasta que concluya la temporada, sí se permite el lujo de sacar la lengua a pasear. ¡Y luego pide respeto!... Pellegrini se reserva su opinión pero yo no me reservo la mía: Míchel, que sabe que algún día ocupará el banquillo madridista, se comportó como un caballero; un 10 para él y un 0 para el desleal "ingeniero".
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