El penúltimo raulista vivo

Metzelder como Stielike

Creo que fue Gary Lineker, aquel delantero inglés que le dio tan buen resultado al Barcelona, quien definió el fútbol como ese deporte que juegan once contra once y gana Alemania. Y es cierto que el fútbol alemán, que lleva algunos años en una crisis que se ve claramente reflejada en los mediocres resultados de su selección nacional, siempre estaba ahí, jugando bien, mal o regular, surgiendo como de la nada en las semifinales de Eurocopas o Mundiales. Alemania era como Italia, aunque sin el instinto superviviente de esta última. La Liga española importaba jugadores alemanes porque, al igual que ocurría con la carrocería y el motor de sus coches, eran seguros, fiables y profesionales. Al Barcelona no le ha dado tanto por los alemanes, pero al Real Madrid, quizás por eso del estilo, sí. En el Madrid apostaban por los alemanes porque en el estadio Santiago Bernabéu gustaba mucho, y aún sigue gustando, que la gente sude la camiseta.

Uli Stielike representaba a la perfección todos aquellos valores y por eso jugó tanto tiempo en el Real Madrid. Bernabéu iba con la idea de fichar a otro pero cuanvo vio las malas pulgas que se gastaba aquel jovencito medio calvo y de bigote se empeñó, en contra de la opinión de los técnicos, en que se lo trajeran para España. Acertó. Stielike triunfó en el Madrid, tropezó varias veces con Juanito y se hizo con un puesto fijo en el once titular de la Alemania de Breitner, Littbarski, Rummenige y compañía. Llegó en silencio, jugó al fútbol silenciosamente, se fue sigilosamente y, de repente, un buen día volvió a Madrid con la camiseta de otro equipo, el Neuchatel, para jugar contra el Real en competición europea. El público no entendió que aquel día Uli defendiera a los suizos con el mismo ímpetu que empleó durante su estancia en España. Jugó, creo recordar que perdió y volvió a marcharse sin decir nada.

Christoph Metzelder es de esos. Hay futbolistas y entrenadores que vienen de fuera y se tiran aquí años y años y se van chapurreando mal el español. Metzelder lo hablaba correctamente a los seis meses. Entre tanta estrella, el central pasa inadvertido y yo creo que eso le gusta. Es alemán de los alemanes de toda la vida. Alemán al estilo Stielike. Juega poco, pero cuando salta al campo es fiable. Cuando no juega no alza la voz ni pide ser traspasado a otro equipo. Tengo la impresión de que le gusta más incluso entrenar que jugar partidos. Es sensato y parece feliz. Por otro lado, ¿por qué no habría de serlo?... A McManaman le preguntaron en una ocasión por qué iba siempre con una sonrisa de oreja a oreja y el inglés respondió lo siguiente: "Hago lo que me gusta, estoy casado con una mujer guapísima que me quiere, gano mucho dinero, pertenezco al mejor club de fútbol del mundo, entreno con jugadores a los que admiro y a veces incluso juego". Tengo para mí que Metzelder se ha ganado a pulso jugar más que a veces. Aunque estoy convencido de que si no lo hace seguirá igual: serio, seguro, fiable y profesional. Alemán.
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