El penúltimo raulista vivo

Messi de diez; Guardiola de cero

Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. Fantástico Messi. Merecedor, sin duda alguna, de todos y cada uno de los elogios que hoy se le dedican en la prensa mundial. Cada día que pasa tengo más claro que el argentino está entre los cuatro o cinco mejores jugadores de la historia, aunque personalmente sigo creyendo que continúa un escalón por debajo de Diego Maradona, y hablo sólo de los futbolistas que yo vi en acción. Lo que hizo anoche, batiendo todos los registros de la Champions, pasará a los anales y será recordado durante muchísimo tiempo. A Messi, que es un jugador de una pieza, le hacen mejor futbolista Xavi e Iniesta, pero es una evidencia que este Barcelona sería mucho menos equipo sin el concurso del argentino: han dado con la piedra filosofal.

Otra cosa bien distinta es que el Bayer Leverkusen diera auténtica vergüenza arrastrándose de esa forma por el campo y sus movimientos tácticos fueran similares al de las ovejas cuando van a ser esquiladas; otra cosa distinta es que la defensa alemana fuera de chiste; otra cosa distinta es que el Leno del Nou Camp me recordara más al sustituto de Johnny Carson que presenta en la actualidad el show nocturno de la NBC que a esa prometedora reedición del temible Oliver Kahn que ya empezaban a vendernos con ansia desde la excitadísima prensa germana. Cuando se da un resultado tan extraño como el de ayer, nunca se sabe si es porque uno de los contendientes es muy bueno o porque el otro es francamente malo; supongo que habrá de todo un poco.

La jornada para el Barcelona habría sido redonda si Guardiola no hubiera vuelto a extender un manto de sospecha sobre la limpieza de esta Liga (porque las que ganó él fueron por supuesto aseadísimas todas) en la que su equipo va 10 puntos por detrás del líder. Porque Pep, que por algo es el rey del fariseísmo, del cinismo y de la hipocresía, dice pero no dice, acusa pero no acusa, tira la piedra pero no la tira, esconde la mano pero no la esconde, duda de que sea cierto que se tengan que hacer obras en el estadio Santiago Bernabéu pero no duda, habla de los árbitros pero no habla y critica pero no lo hace. Es decir: Pep Guardiola es justamente todo lo contrario que José Mourinho, que es una de las razones (sólo una) de que el entrenador del Real Madrid me guste un poquito más cada día que pasa. Messi de diez; Guardiola de cero. Y, por cierto, Leno, flojito, flojito: estoy por mandarle a septiembre...

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