El penúltimo raulista vivo

Menuda "pringá"

Si Real Madrid y Barcelona se fueran a jugar "la de Mónaco" (Del Nido dixit), la Liga española perdería glamour y por supuesto espectadores (ahí están los datos de los "pinchazos" televisivos para acreditarlo) aunque curiosamente ganaría en competitividad... por abajo. En realidad no creo que exista ninguna posibilidad de que eso suceda, pero si Real Madrid y Barcelona decidieran coger las de Villadiego y largarse con los derechos de la tele a otra parte, Valencia, Atlético de Madrid, Villarreal y naturalmente el club que preside el hombre del sombrero Clásico Deluxe tendrían posibilidades reales de alzarse con el campeonato. Porque, y esto que voy a decir no es nada nuevo, no existe sólo una Liga española sino cuatro: la de los dos que luchan realmente por el título, la de los que se pelean por la tercera plaza y la UEFA Europa League, la de los mediopensionistas que ni fu ni fa y la de los más humildes que se pegan por evitar el descenso.

Un buen ejemplo de esto que digo (otro más en realidad) es lo que sucedió ayer a las ocho de la tarde y luego a las diez de la noche. En el estadio Rico Pérez, el Hércules se adelantó muy pronto en el marcador, demasiado para el gusto del "boquerón"; la segunda parte fue de una superioridad madridista tan total y absoluta que a nadie habría extrañado que el marcador final hubiera sido de 4 ó 5-1. Es indudable que este Real Madrid es distinto al de otros años, mejor, más duro y más competitivo, más correoso: es, por fin, un equipo, un bloque dirigido por un entrenador que tiene una idea muy exacta y concreta de lo que quiere, una idea que todos deben seguir a pies juntillas si quieren jugar el sábado que viene. No creo que a Guardiola le importe "cero" el Real Madrid de Mourinho; a lo mejor "diez" tampoco, pero "cero" en absoluto.

Luego, el Sevilla de Manzano visitaba el Nou Camp. Resulta que el Sevilla siempre es candidato al título y siempre acaba por descolgarse de la cordada: no ha hecho más que arrancar el campeonato y ya está a 9 puntos del líder y a 8 del Barcelona. Viendo a esa defensa de papel de fumar y cómo se desmoronaba tras el primer embate azulgrana, me vinieron al instante a la cabeza las declaraciones de Martín Cáceres: "A Piqué y Puyol les ayuda ser catalanes". Lo que ayuda a Piqué y Puyol, querido José, es que son escandalosamente buenos, probablemente la mejor pareja de defensas centrales del mundo; el mero hecho de insinuar que juegan porque nacieron en Barcelona y Lérida respectivamente denota un mal gusto demagógico que tira de espaldas. Que no se vayan a jugar la de Mónaco, no, que no se vayan; que no se vayan porque en caso contrario nos quedaremos con Del Nido pero sin Liga, obligados a resintonizar la parabólica, condenados a CFoot. Menuda "pringá".

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