El penúltimo raulista vivo

Menuda Copa América

No dudo en absoluto que, de haber tenido a su disposición la tecnología del modernísimo astillero King Marine, Gonzalo Jiménez de Quesada habría dado por fin con el mítico El Dorado. Eran otros tiempos, desde luego. Quinientos años después de sucedido aquello, los historiadores continúan tratando de explicarnos cómo fue posible que un grupo que no llegó a superar jamás los cinco mil hombres conquistara América en unas pocas décadas del siglo XVI. El corsario inglés Walter Raleigh ensalzaba la paciente virtud de los españoles, y luego añadía: "Pocas naciones, o acaso ninguna, han soportado tantas desdichas y padecimientos como los españoles durante el descubrimiento de las Indias. Y sin embargo, persistiendo en sus empresas con indomable constancia, han anexionado a su reino tantas extraordinarias provincias como para enterrar el recuerdo de todos los peligros afrontados."

Jiménez de Quesada, gran cronista y gobernador frustrado de Nueva Granada, en Colombia, murió en el olvido más absoluto tras fracasar reiteradamente en su intento de hallar El Dorado, como le pasó también al guipuzcoano Lope de Aguirre, apodado por todos como "el loco", asesino del capitán Pedro de Ursúa, rebelde que acabaría declarando una surrealista guerra al mismísimo Felipe II, siendo aquella, según dejó dicho por escrito Simón Bolívar, la primera declaración de independencia de una región de América de la que se tiene constancia.

Todo esto para contarles que, como ya conocerán ustedes perfectamente a estas alturas de la regata, el Desafío Español, barco patroneado por un polaco (¡si los Pinzones levantaran la cabeza!), hizo historia ayer al clasificarse para las semifinales de la Louis Vuitton, Copa que lleva el nombre de una conocidísima empresa francesa que diseña ropa y complementos de piel dirigidos a un público con mucha pasta. Si Rodrigo de Bastidas, que acabó mejor que Gonzalo Jiménez de Quesada y mucho mejor que Vasco Núñez de Balboa, ejecutado por sus propios hombres tras ser acusado por Pedrarias Dávila de conspirar contra el rey, hubiera podido hacerlo, estoy seguro de que le habría regalado a su fiel esposa un elegante reloj negro con disco de antracita gris y la flor del logo rellena de diamantes de la colección Tambour Bijou, pero bastante tenía él con el istmo de Panamá y Santo Domingo como para ir por ahí preocupándose de relojitos.

El Desafío, una perfecta evolución en diseño del ESP-88 del que se han optimizado parámetros de hidrodinámica, estructura, acastillaje y apéndices, perdió lamentablemente con el BMW Oracle, ciento veinte millones de euros de presupuesto. Comiendo huevo esperan los chicos del Alinghi, barco suizo que arrebató en su día el título a los estadounidenses, superando así la tremenda contradicción de encontrarse representando en el mar a un país que no tiene costas. Echo otro vistazo a la réplica de La Pinta, anclada y solitaria en el Muelle de las Carabelas de Palos de la Frontera, y no puedo por menos que acordarme de Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Diego de Almagro, Fernando de Magallanes, Juan de Garay, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Francisco de Orellana, Francisco Pizarro, Juan Sebastián Elcano, Pedro de Alvarado, Juan Ponce de León... Vaya historia la suya. Menuda Copa América.

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