El penúltimo raulista vivo

Mentir por Messi

De quién manda realmente en el Fútbol Barcelona puede darnos una idea aproximada el hecho de que Leo Messi haya firmado hace tan sólo unas horas sus sexta renovación de contrato en ocho años. Iba a decir que al argentino le basta con dar un silbidito para que en el Camp Nou se pongan todos firmes, desde el presidente del club hasta el último empleado, pero eso tampoco sería del todo cierto puesto que al jugador ni tan siquiera le hace falta abrir la boca para que el solícito Sandro Rosell haga sus deseos realidad. Que nadie quiera buscar en mis palabras una crítica a esta nueva mejora en el contrato de Messi puesto que yo haría exactamente lo mismo: en el Real Madrid de Di Stéfano mandaba Di Stéfano, en el Ajax de Cruyff lo hacía Cruyff y lo normal es que en el Barcelona de Messi mande Messi puesto que su equipo es uno con él y otro bien distinto sin su concurso.

Messi manda en el Barcelona. Es un hecho. Tampoco creo que moleste u ofenda a los culés que yo diga esto; es más: creo que es lo que quieren, que Messi quite y ponga a su antojo, que haga y deshaga. Me meto en los zapatos de Laporta y Guardiola, antes, o Rosell y Vilanova, ahora, y me pregunto lo siguiente: ¿Qué hacer? ¿Cómo se le ponen puertas al campo?... Resulta que este jugador desequilibra la balanza y decide partidos él solito. Su poder en el vestuario es omnímodo y ya circulan por ahí algunas leyendas sobre cómo se las gasta cuando hay algo que no le gusta. De ahí que sea sencillísimo interpretar las palabras de Jordi Alba, que el pobre acaba de llegar, rescatando el desagradabilísimo incidente que Leo protagonizara con Karanka y desmintiendo a Callejón, que afirmó haber visto cómo el argentino llamaba "muñeco de Mourinho" al segundo entrenador madridista.

Yo no sé si Alba vio o no vio el incidente. Incluso comprendería que, habiéndolo visto, dijera que no lo hizo. Pero lo que no se le puede admitir al fenomenal lateral azulgrana es que nos deje a los demás por tontos. Hubo bastante más gente, y no únicamente Callejón, que comprobó atónita cómo Messi ridiculizaba a Karanka. Comprendo que Alba quiera defender a su jefe; supongo que quiere jugar muchos años más en el Barcelona y, plenamente consciente de los antecedentes, no quiera meterse en líos. Con un simple "yo no vi nada" habría bastado, pero Jordi ha querido ser más papista que el propio Papa. No es tampoco cierto que él sólo quiera hablar de fútbol puesto que, como digo, rescata un incidente feísimo pero que ya pasó. Si hay alguien que verdaderamente predica con el ejemplo y sólo habla de fútbol es el propio Karanka. Aitor no ha dicho "esta boca es mía" y fue el insultado. Alba falta a la verdad pero gana su titularidad. Miente por Messi. Miente por el jefe.

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