El penúltimo raulista vivo

Matemáticamente posible, futbolísticamente improbable

Hace un par de años, unos científicos de la Universidad John Moores de Liverpool decidieron hacerle entrega al seleccionador de fútbol de Inglaterra de su mayor y más reciente descubrimiento: la fórmula del penalti perfecto. Sólo Sven-Goran Eriksson en persona podría confirmarnos si el documento, efectivamente, llegó hasta su poder y si, una vez recibido, decidió archivarlo en la papelera o, por el contrario, dio buen uso de él. La fórmula en cuestión aseguraba lo siguiente:

(((X+Y+S)/2)x((T+I+2B)/4))+(V/2)-1.

No digan nada, yo pensé exactamente lo mismo que ustedes: ¿estaban locos los científicos de la John Moores o qué?... Su formulación me pareció bastante sensata hasta "T+I+2B", incluso me dio rabia que aquello no se me hubiera ocurrido a mí, pero alguien debió perder la cabeza aquel día cuando aseguró "/4))" y, al llegar a "2)-1.", aquel maravilloso castillo simplemente se desplomó ante mí. ¿Cómo que "2)-1."? No había oído una locura semejante en mucho tiempo. Supongo que Eriksson llegó a las mismas conclusiones que yo y decidió obviar el asunto, probablemente para no buscarle más problemas de los que ya tenía a la Universidad.

Cuando un futbolista saca a colación las matemáticas, lo que en realidad nos está queriendo decir es que nos olvidemos del asunto porque están con el agua al cuello. Y eso es precisamente lo que hizo anoche Samuel Eto'o después de que el Barcelona empatara su partido contra el Recreativo de Huelva, hablar de los números, mala cosa sin duda para el Barça: "seguiremos luchando hasta que los de delante no sean matemáticamente campeones". Lo cierto es que si los de delante ganan esta noche al Murcia, que está medio desahuciado, se colocarán a 9 puntos de distancia de los culés, quedando justo el doble en juego, 18. Es matemáticamente factible que el Fútbol Club Barcelona o el Villarreal ganen la Liga 2007-2008, aunque esa posibilidad resulte despreciable desde el punto de vista estadístico, independientemente de la fórmula que se aplique. El voluntarismo de Eto'o es de salón y, en el fondo, trata de recordar a su cla que todavía les queda la Champions League.

De hecho, si se dan ustedes cuenta, la distancia del Valencia con el Sevilla (aunque, a la hora de escribir este artículo, con un partido menos disputado por parte de los andaluces) es también de 9 puntos, y a Villa, por ejemplo, no se le ocurriría nunca hablar de la Copa de la UEFA. Claro que, en el caso del Barcelona, sólo tendrían que fallar Real Madrid y Villarreal, que son los de delante, mientras que, para obrar el milagro valencianista, el equipo de Koeman tendría que esparar a que pincharan ocho equipos, de ahí que, matemáticamente hablando, de lo que estén hablando ahora mismo en Valencia sea de eludir el descenso a Segunda y no de la Copa de la UEFA o de la Copa del Rey, que la tienen ahí al lado. Son otras matemáticas, las de la indemnización a Koeman, las que preocupan ahora mismo al consejo de administración del Valencia porque a nadie escapa que el holandés, con o sin Copa del Rey, no seguirá la próxima temporada. La pregunta que se hacen los directivos es la siguiente: ¿le echamos antes o después de la final?... Albelda, Cañizares y Angulo calientan en la banda por si todavía llegan a tiempo para jugar en el estadio Vicente Calderón. Apartados, humillados, ninguneados, injustamente tratados, pero los tres han seguido entrenando todos los días. ¿Y si los apestados pasaran a ser héroes de la final?
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