El penúltimo raulista vivo

Más urgencias

La palabra que más he escuchado tras la debacle madridista en la final de la Copa del Rey de baloncesto, un soberano palizón, ha sido "urgencias". También esta sección, que lo ha ganado todo varias veces, tiene sus propias urgencias, multiplicadas si cabe por el hecho de que mientras que el fútbol no ha estado nunca en cuestión, (el Real Madrid es un Club de Fútbol) del baloncesto ha habido presidentes que sí quisieron prescindir en su día aunque al final no se atrevieran a dar el paso decisivo debido fundamentalmente al desgaste que eso les supondría. La sección de baloncesto del Real Madrid, pues, tiene tantas o más urgencias que la de fútbol, entre otras cosas porque lleva un par de temporadas a la luna de Valencia y también porque mientras Ronaldo y compañía llenan estadios, para ver a Reyes y a los suyos hay que regalar entradas. El baloncesto es doblemente deficitario si resulta que, además de gastar más de lo que se ingresa, no gana títulos de manera inmediata. Las urgencias están justificadas.

Para ganar, y con objeto de perder sólo en el capítulo económico, Florentino Pérez realizó una inversión nada desdeñable y trajo a Antonio Maceiras, el "hombre milagro", y a Ettore Messina, un ganador nato. Y no sólo eso sino que se les dio a ambos amplísimos poderes para que ficharan lo que en su experta opinión había que fichar para ganar ya, hoy, ahora mismo, esta tarde si es posible. En cualquier otro equipo de baloncesto, Maceiras tendría toda la razón del mundo si hablara de un "proyecto a tres años", pero en el Real Madrid eso suena a música celestial y poemas de Walt Whitman. El Real Madrid se desangra por la herida de cualquier derrota, pero cuando esta se produce en una final de Copa, por 19 puntos de diferencia, en un partido finiquitado en el segundo cuarto, delante de los Reyes de España y ante el máximo rival histórico del club, la derrota debe convertirse en un punto de inflexión hacia otro lado.

Supongo que Messina sabrá lo que quiere hacer. No logro entender qué mal le habría hecho al equipo por ejemplo la entrada de Louis Bullock cuando, mediado el tercer cuarto del partido, se perdía por 53-29. Ahora dirán que a Bullock, que si por algo se caracteriza es precisamente por ser un jugador distinto y que te puede ganar él solito un partido, le duele la mano o le duele el pie, pero yo he visto a ese jugador saltando a la pista con 39 de fiebre. Messina, que ya "cortó" a Hervelle, prefiere morir con una plantilla de 9 jugadores a tener que contar con Bullock, Vidal o Dasic, aunque las urgencias que tiene la sección no pueden explicar en modo alguno el repentino ablandamiento de Velickovic, de quien alguien llegó a decir incluso que era el nuevo Kukoc, el adormilamiento de Garbajosa o la excesiva dependencia de Jaric, un jugador que me gusta mucho pero que llegó aquí hace un par de meses. No parece que sólo con Llull, que es el auténtico líder de este equipo, y Kaukenas, que se mata en cualquier partido, el Real Madrid de baloncesto vaya a dar ese salto de calidad para el que se contrató a Messina, un entrenador que lo ha ganado todo pero en otros sitios. ¿2012?... Dentro de tres años, en el Madrid todos calvos.
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