El penúltimo raulista vivo

Más tiempo en el cargo que Idi Amin y Bokassa juntos

En una cosa sí tiene toda la razón del mundo José María Odriozola, y es en que lleva desde tiempos inmemoriales pronunciándose con rotundidad contra la utilización de sustancias dopantes en el deporte, y en concreto en el atletismo. Así lo recuerdo yo al menos desde que ganara las primeras elecciones a la presidencia de la federación allá por 1989, una bocanada de aire fresco, y desde antes también, como un látigo implacable contra todo aquello que pudiera oler, aunque fuera desde lejos, a corrupción, engaño y prostitución deportiva. Como todos los que lo saben casi todo de lo suyo, y habrá que reconocerle a don José María un alto grado de conocimiento en la materia atlética, en ocasiones ha pecado de soberbia y de prepotencia, pero es un pecado venial que debemos estar dispuestos a pasar por alto.

He seguido atentamente la rueda de prensa en la que el presidente de la federación de atletismo ha dicho lo que suelen decir todos y cada uno de los dirigentes, ya sea políticos o deportivos, en una situación similar a la suya: que se enteró de todo por la prensa, que es una víctima más y que se ha sentido traicionado por gente a la que quería y en la que siempre confió. Le creo, creo que no sabía que la podredumbre le llegaba hasta las rodillas, creo que se han burlado de él y... creo que debe presentar su dimisión pese a que piense que eso podría llegar a interpretarse como que miró hacia otro lado o que incluso tuvo algo que ver en todo este tejemaneje. Odriozola debe irse no tanto por el escándalo que supone la Operación Galgo, que también tiene su gracia el nombrecito de marras, sino porque lleva ahí más tiempo del que estuvieron en sus puestos Idi Amin y Bokassa juntos. Ya, ya, ya sé que le eligieron, ya sé que le votaron, ya sé que le quisieron, pero no es ni medio normal que un tío se tire en un puesto veintiún años y no deje paso a hombres nuevos con ideas distintas.

Estoy convencido de que Odriozola no ha sido culpable de nada y que es el primero en avergonzarse y renegar de los corruptos, pero sin embargo sí es el primer responsable de todo. Como cabeza visible del atletismo español, Odriozola es responsable de haber dado cobijo federativo a entrenadores con métodos presuntamente fuera de la ley, es responsable del nombramiento de personas que podrían haber distribuido sustancias prohibidas y es el responsable final de haber puesto en peligro la salud de algunos atletas. Es ciertamente cruel que alguien que se ha caracterizado por entablar desde el primer día una encarnizada batalla contra el doping tenga que hacer ahora las maletas porque los suyos, los que él puso y de los que él quiso rodearse, le han puesto los cuernos. Pero... ¿veintiún años?... Ni sano ni medio normal. 

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