El penúltimo raulista vivo

Más razones del éxito de nuestra selección de baloncesto

Una de las razones del éxito de la selección española de baloncesto, a diferencia del equipo entrenado por Luis Aragonés, es que el equipo formado por Pepu Hernández transmite emociones fuertes más allá de los resultados que luego se obtengan sobre la pista. La historia de Jorge Garbajosa, primero con su grave lesión, más tarde con una recuperación frenética para tratar de salvar in extremis el Europeo, luego con su convocatoria y, por último, una vez recuperado de su tobillo, con la tensión añadida del seguro exigido por los Raptors y de no saber nada hasta esta misma mañana, en que por fin llegó el permiso del equipo de Toronto, si el esfuerzo del jugador no habría sido al final en vano, la he vivido como si se tratara de una telenovela; con el corazón en un puño y las uñas hechas un verdadero desastre.
 
La guinda final ha sido la rueda de prensa que ha ofrecido el pivot madrileño, dándole las gracias a todo el mundo, pidiendo perdón a Trías, que era el jugador llamado a sustituirle en el caso de que no hubiera llegado a tiempo, y diciendo algo que, como en el caso de Gasol el otro día, me ha emocionado: "yo, de pequeño, no era ni del Juventud, ni del Barça, ni del Madrid sino de la selección española". Steven Spielberg no lo habría diseñado mejor. Para colmo, Trías, que se queda fuera tan sólo veinticuatro horas antes de que empiece el campeonato, declara que él lo único que quiere "es que España tenga mucha suerte". ¡Señoras y señores, con todos ustedes la selección campeona del mundo de baloncesto! Estoy convencido de que el equipo luchará por las medallas, pero, aún en el caso de que así no fuera, esos jugadores y ese cuerpo técnico se lo merecen todo.
 
No se conoce en la selección nacional de baloncesto ni un sólo "caso Oleguer", ni uno. Ni, ya que estamos puestos, tampoco se conoce ni un sólo "caso Raúl". A diferencia de Luis, Pepu no deja tirados en la cuneta a sus jugadores y, si al final decide prescindir de uno con mucho peso dentro del vestuario, se lo explica al interesado y luego se lo explica al resto con un par. Pero repito que no se ha dado el caso y ahí está Garbajosa para demostrarlo; Pepu no sabía si iba a llegar en condiciones o no, pero aún así le eligió, escogió a un jugador que cojeaba, que estaba mal, por la sencilla razón de que había sido un ejemplo en el pasado mundial de Japón. Pepu arriesgó y, ya juegue cuarenta minutos o quince segundos, acertó con Garbajosa. Los jugadores saben que su seleccionador es un hombre en el que se puede confiar y esa es otra de las razones del éxito de la selección española de baloncesto, a diferencia del equipo entrenado por Luis Aragonés.
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