El penúltimo raulista vivo

Más que Löw

Ahí están los datos. De Luis Molowny para acá, y fíjense que estoy hablando del año de Nuestro Señor de 1974, no ha habido ni un entrenador que haya ocupado el banquillo durante más de cuatro años seguidos, ni uno. Y antes de Luis Molowny sólo ha habido cuatro entrenadores que hayan estado más de ese tiempo, a saber: Arthur Johnson (1910-1920), Juan de Cárcer (1920-1926), Francisco Bru (1934-1941) y Miguel Muñoz (1960-1974). De cumplir, por lo tanto, lo que tiene firmado con el Real Madrid, José Mourinho se convertiría en el quinto entrenador que más tiempo seguido ha ocupado ese banquillo, más incluso que Vicente del Bosque, que llegó a ser considerado unánimemente por todos como un ejemplo de longevidad por el hecho de permanecer en ese complicadísimo puesto entre noviembre de 1999 y junio de 2003, tres años y siete meses.

No creo que a Mourinho, que desde el mes siguiente a su llegada ya le están buscando una salida, se le pueda exigir que esté en el Real Madrid más tiempo del que firmó en su día. Es más, cuando Florentino Pérez y él llegaron a un acuerdo por cuatro años hubo quien aseguró que a los doce meses ya estarían tirándose los trastos a la cabeza. Dando por hecho, puesto que nadie las ha desmentido, que las declaraciones del entrenador madridista a una radio inglesa son ciertas, y evidenciando que por mucho que sea el poder de F.P. o el prestigio del club que preside aún no es del todo factible traer el Big Ben a Madrid y trasladar La Cibeles a Londres, yo me apostaría con ustedes pajaritos contra corderos a que, llegado el momento procesal oportuno, Mourinho ampliará su contrato con el Madrid.

Cuando leo, por ejemplo, que al colega Alfonso Azuara, ex de Televisión Española, ex de la Cadena Ser, ex de la Cadena Cope, ex de un montón de sitios y actualmente militando en el equipo radiofónico de Onda Cero, le parece que, diciendo que está muy contento en el Real Madrid pero que su pasión es Inglaterra y que algún día volverá allí, Mourinho está demostrando que únicamente se quiere a sí mismo y que no tiene amor a los colores, me viene a la cabeza aquello que dijo una vez León Tolstoi de que resultaba bastante más fácil escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de ellos. El caso es que, mal que les pese a algunos, Mourinho sigue aquí y en junio cumplirá su segunda temporada. Más que Pellegrini. Más que Juande. Más que Schuster. Más que Capello. Más que López Caro. Más que Luxemburgo. Más que García Remón. Más que Camacho, que no llegó a los cuatro meses y nadie pone en duda su madridismo. Más que Queiroz. Más que Toshack. Más que Hiddink. Más que Heynckes. Más que Arsenio. Más que Valdano. Más que Floro. Más que Antic. Más que el propio Di Stéfano. Más que Amancio. Más que Fleitas. Y, de momento, más que Löw.

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