El penúltimo raulista vivo

Más bobadas sobre el Balón de Oro

Comprendo que sea más fácil pasarle la mano por el lomo al triunfador y remar a favor de la corriente, ya sea del Miño o del Duero, pero no es en modo alguno un hecho inédito que tres jugadores de un mismo equipo vayan a optar al Balón de Oro: Van Basten, Gullit y Rijkaard, los tres además holandeses, quedaron primero, segundo y tercero respectivamente en 1989 y, un año después, volvieron a repetir Van Basten y Rijkaard con el gran capitán Franco Baresi por medio. Y tampoco creo que pueda decirse, salvo con un criterio aplastantemente amplio y ciertamente benevolente, que Messi e Iniesta sean jugadores salidos de la cantera del Barcelona del mismo modo que tampoco creo que el Real Madrid pueda presumir de haber formado, por ejemplo, a Raúl González Blanco: Raúl salió de la cantera del Atleti y, cuando Gil decidió cargarse de un plumazo los filiales rojiblancos, el Madrid se fijó en él y lo fichó; otra cuestión bien distinta es que Raúl acabara siendo más blanco que la leche.

Xavi, el tercero en discordia mañana en los premios de Zúrich, sí se formó como futbolista e incluso como persona en La Masía, pero es más discutible que Messi, que empezó jugando primero en Grandoli, más tarde ingresó en las divisiones inferiores del Newell's Old Boys y que acabó en Europa, y más concretamente en Barcelona, debido a la negativa por parte de River Plate a costearle el famosísimo tratamiento con la hormona del crecimiento que necesitaba, sea un jugador de la cantera azulgrana; en España, por cierto, se quedó de puro rebote, y no volveré a repetir aquí la misma historia (bendita historia para los culés pero fruto evidentemente  de la chiripa) de la servilleta de Charly Rexach. En cuanto a Iniesta, de todos es sobradamente conocido que el chaval nació en Fuentealbilla y que empezó jugando en el Albacete Balompié... salvo, por supuesto, que los nacionalistas reescriban la historia también en lo tocante al asunto futbolístico.

Yo creo que cuando se dice que este 10-E supondrá el apabullante éxito de un "modelo", de un "concepto", de un "ideal", de un "sistema", de un "sueño", y que el modelo, el concepto, el ideal, el sistema y el sueño se contraponen al método de la chequera, se hace única y exclusivamente con una intención: faltarle de nuevo al respeto al Real Madrid. Se sigue pretendiendo hacer creer a personas poco informadas que el club presidido por Florentino Pérez compró a Cristiano con euros mientras que el Barcelona fichó a Ibrahimovic pagándole al Inter con "Mortadelos", y eso, a menos que Massimo Moratti diga lo contrario, no es del todo así. Si de una generación única e irrepetible de jugadores nacidos en la misma ciudad y formados desde el principio en un mismo club queremos hablar no hay que mirar hacia el Barcelona sino que debemos desviar la vista hacia el estadio Santiago Bernabéu: Butragueño, Michel, Martín Vázquez y Manolo Sanchis. Debe ser que el Real Madrid tenía un "modelo" en 1983 con Luis de Carlos y dejó de tenerlo con Ramón Mendoza tres años después. Bobadas. Y todas para hacerle daño al mismo. Ni disfrutar de la fiesta pueden.

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