El penúltimo raulista vivo

Mariano es Don erre que erre

José Luis Sáenz de Heredia dirigió en 1970 Don erre que erre. La película cuenta la historia de don Rodrigo Quesada, que es Paco Martínez Soria, un hombre conocido en el barrio por su tremenda cabezonería. Don Rodrigo se acerca un día a las oficinas del Banco Universal pero, mientras él está allí, se produce un atraco y entonces las 257 pesetas que está retirando en ese momento por ventanilla son robadas también. El banco se niega a devolverle a don Rodrigo ese dinero pero éste no parará hasta conseguirlo, y Don erre que erre lo consigue, vaya que si lo consigue. Sus 257 pesetas una detrás de otra, ni una más pero tampoco ni una menos. 257. Pues bien, Mariano quiere sus 257 pesetas. A este Don erre que erre de ascendencia dominicana le ha dicho Zinedine Zidane que se largue de su Real Madrid hasta en siete idiomas distintos, y le ha abierto cinco puertas diferentes detrás de cada una de las cuales había equipos españoles de Primera y equipos extranjeros de primer nivel. Pero al mismo tiempo que se abrían Mariano ha ido cerrando cada una de las puertas y ha respondido que no en seis idiomas a la proposición de su entrenador de buscar minutos fuera del club. Porque, como a don Rodrigo sus pesetas, a Mariano se le ha metido entre ceja y ceja que él no es peor que Jovic y que quiere intentarlo en el equipo de sus sueños.

Hasta ahí todo bien, a uno no se le puede obligar a irse si tiene contrato en vigor. El problema para Mariano es que Zidane probablemente se haya tomado a mal su negativa y cuenta con él para jugar los minutos de la basura y la mayoría de las veces ni siquiera eso. Porque, del mismo modo que el Gobierno de Pedro Sánchez es dialogante pero sólo con quien le interesa serlo, Zidane es integrador con quien a él le parece oportuno, y a Mariano, y más aún después de rechazar su sugerencia, no le parece oportuno darle cariño. ¿Es posible que un entrenador tire piedras contra su propio tejado? Por supuesto que lo es. Es posible que un entrenador de ideas fijas y que le ha pillado la matrícula por lo que sea a un jugador tire inconscientemente piedras contra su propio tejado y, con Mariano, Zidane se está pegando un tiro en el pie. Al Real Madrid le falta gol, sí, pero no le faltan goleadores porque a esos o los tiene en el banquillo o en su casa viendo los partidos. Ayer, con el 1-0, Zidane dio entrada a Mariano cuando faltaban dos minutos para que Mateu pitara el final del encuentro. Era uno de esos cambios que se hacen para perder tiempo, para que no se juegue más, para pinchar el balón, pero Mariano decidió hacerlos buenos marcando el definitivo 2-0. Después, en la rueda de prensa posterior al partido, Zidane podría haber tenido hacia su jugador un trato cariñoso pero, bien al contrario, respondió muy serio que Mariano era el tercer delantero y, cuando el periodista le repreguntó qué hacía entonces el segundo fuera de la convocatoria, Zizou recurrió al comodín de la llamada a sí mismo: "Porque decido yo".

¿Por qué Mariano no tiene más minutos con Zidane? ¿Es posible que se esté tirando piedras a su propio tejado a propósito? ¿Qué explicación deportiva tiene el hecho de que un futbolista que marcó 21 goles en el Olympique de Lyon hace menos de dos temporadas no tenga más que minutillos aislados? Decide Zidane, de acuerdo, hasta ahí llego, pero ¿por qué no se atreve a compartir con nosotros su reflexión por ejemplo a propósito de uno de sus futbolistas? ¿Por qué los entrenadores no hablan más de fútbol cuando se les pregunta por asuntos futbolísticos? ¿Tiene algo que ver en su situación el hecho de que Mariano se negara a salir del Madrid? ¿Y por qué es Mariano el tercer delantero? ¿Y por qué si Mariano es el tercer delantero, de repente fue convocado para el partido más importante del año dejando fuera de la lista al segundo delantero? Si mañana le pone diez minutos y marca un gol y al siguiente partido le pone media hora y marca dos y al otro le pone una hora y hace un hat trick, ¿seguirá siendo pese a todo Mariano el tercer delantero por detrás de Benzema y de Jovic? ¿Son incompatibles Benzema, que disfruta arrancando desde posiciones más retrasadas, y Mariano? ¿No deben ser los entrenamientos diarios los que decidan quién es el primer y segundo portero, el primer, segundo y tercer defensa central y el primer, segundo y tercer delantero? ¿O el mensaje que quiere trasladar Zidane es que con él jugarán los que él quiera independientemente de sus méritos?

Lo de ayer se llama justicia poética con letras mayúsculas. Cuando entró Mariano al campo me indigné muchísimo con el cambio porque era poco respetuoso con el chaval. Lo que quería Zidane era perder el tiempo con Mariano pero Mariano tenía una idea radicalmente distinta a la de su entrenador y él quería ganarlo, quería ganar el poco tiempo que tenía. Y lo ganó, vaya que si lo ganó. Mariano ganó el tiempo como Don erre que erre sus 257 pesetas. Y en el inconsciente colectivo madridista ya ha empezado a calar la idea de que Zidane quizás no esté siendo del todo justo con este jugador, que tiene gol y chispa, que es lo que en ocasiones le falta a este Real Madrid. Sobre que decide Zidane no hay dudas, sobre lo acertado de sus decisiones ha más materia para debatir.

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