El penúltimo raulista vivo

Marcharse de la ACB para continuar creciendo

Un cliché. Hace tiempo que andan presionando a Florentino Pérez, cuando no chantajeando directamente, para que el Real Madrid tenga un equipo femenino de fútbol. Como el club deportivo más importante del mundo no está ahora mismo en esa onda, los trovadores del antimadridismo deslizan la idea de que el Real Madrid no está por la igualdad entre el hombre y la mujer o sa apuesta por la injuriosa idea de que es un club directamente machista. Lo cierto y verdad es que, a través de su Fundación, el Real Madrid se preocupa más por ayudar a mujeres que verdaderamente lo necesitan en los cinco continentes que el resto de clubes espaoles pero es ésta una ayuda silenciosa, poco pretenciosa y en absoluto populachera. Yo creo que si el Real Madrid no tiene equipo femenino de fútbol es porque tiene las espaldas lo suficientemente anchas como para soportar que cuatro indigentes mentales digan o escriban que no apuesta por la igualdad cuando trabaja a diario en Kenia o en Emiratos Árabes Unidos por integrar y ayudar a formar a niñas, que serán las mujeres del futuro.

Es posible que el Real Madrid no tenga equipo fenemino de fútbol por el mismo motivo que no tiene equipo masculino de fútbol sala, o sea porque no le da la real gana, y es bastante probable que ello no quiera decir que está contra los hombres; y también es posible que no tenga más secciones, ni masculinas ni femeninas, por la sencilla razón de que se piensa que serían tan perseguidas como lo son ahora mismo las de fútbol y baloncesto. El Barça es, sin lugar a dudas, el mascarón de proa de esta España idiotizada, y si el Ministerio de Asuntos Exteriores del independentismo no toma la decisión de irse... a lo mejor debe hacerlo el club que más ha se ha enseñoreado de España y que en más ocasiones ha paseado su bandera por el mundo. He llegado a pensar que, por ir a lo último que ha sucedido, la ACB no se merece al Real Madrid, que el Real Madrid debe aspirar a más, a otra cosa; he llegado a pensar que, para seguir creciendo, al Real Madrid no le queda más solución que emigrar y dejar aquí la bomba del club azulgrana, convertido en la genuina "marca de esta España".

Otro cliché. A aquellos que claman porque el Real Madrid efectivamente se vaya de la ACB les digo que no saben lo que dicen. No saben lo que dicen porque, sin el Real Madrid, la Liga de baloncesto española no interesaría a nadie en ningún sitio y, sin el concurso del equipo blanco, agonizaría como lleva agonizando años la Liga ASOBAL. Ahí están los datos de seguimiento por televisión de los partidos de la Liga de baloncesto, del mismo modo que cualquiera puede consultar los datos acumulados hasta ahora de la Liga de fútbol. Sin el Real Madrid no hay fiesta, no hay party, y eso probablemente tenga que ver con el hecho poco relevante de que, entre una y otra sección, el Real Madrid acumula la nada despreciable cifra de 67 Ligas y 23 Copas de Europa. El Real Madrid es, para que nos entendamos, el Rey Midas del fútbol y el baloncesto europeos, todo lo que toca se convierte en oro puro y aquello que no le interesa se marchita a su paso. Supongo que Florentino Pérez no querrá que la Liga de Fútbol Profesional o la Asociación de Clubes de Baloncesto homenajeen al club blanco pero tampoco que le persigan, como sucede ahora.

Hay que decir que, gracias a Dios, el Real Madrid tampoco es el Barça en esto. El Barça lleva amagando y no dando desde la muerte de Franco, al que agasajó en vida y despreció el otro día después de llevar muerto y enterrado desde 1975 bajo una lápida de 1.500 kilos. El Barça amaga pero no da, el Real Madrid da; y como el Real Madrid da ya ha dado justamente los primeros pasos para encargar un informe jurídico acerca de la viabilidad de abandonar esta ACB para competir única y exclusivamente en la Euroliga. Y como lo quiere hacer bien, y no como el capitán del Girona, Granell, que se arrogó la representación de toda la plantilla (¿qué pensará de esto mi amigo Onésimo?) para dedicarle a los golpistas catalanes la victoria del otro día en el Bernabéu, el club consultará a sus socios, que son los verdaderos y únicos propietarios.

Marcel Proust dijo una vez que somos sanados del sufrimiento solamente cuando lo hemos experimentado a fondo. El Real Madrid sabe sufrir, lo lleva haciendo más de un siglo en absoluta soledad y, fruto de ese sufrimiento, ha surgido la leyenda. Al contrario que al Barça, al Real Madrid no le pagó su campo el dictador Franco sino que tuvo que levantarlo a pulso gracias a los ahorros de sus socios. Puede que ahora vuelva a tocar sufrir porque, en caso de hacerlo, no sería agradable salir pitando de la ACB, pero quizás esta España se merezca estar representada a nivel internacional por un club proindependentista que alienta domingo a domingo la secesión y cuyos aficionados disfrutan insultando al Rey y pitando el himno nacional sin que ello acarree ninguna consecuencia. Como no hay mal que por bien no venga, bien empleada estará la canasta ilegal de Tomic si, al final, el Real Madrid hace al fin lo que tiene que hacer, lo que debería haber hecho hace mucho tiempo, marcharse de aquí para continuar creciendo.

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