El penúltimo raulista vivo

Marcador de desagravios

Ronaldo, dicen sus allegados, está enfadadísimo con el Real Madrid. Así, enfadadísimo, acabado en "ísimo". Empate a uno. Ronaldo, aseguran, se siente engañado por el club. Empate a dos. Y que conste que, en lo que al marcador de desagravios se refiere, el ex fenómeno siempre ha empezado poniéndose por delante.

No sé quién ha tomado la decisión –si Calderón, Mijatovic, Capello, o los tres a la vez– porque nadie acierta tampoco a aclarar dicho extremo, pero lo cierto es que al jugador debieron meterle en la "nevera" en el preciso instante en que criticó con dureza a la afición madridista. No entiendo cómo, si no se sentía a gusto entonces, no hizo todo lo posible para que el Madrid facilitara su salida en junio. Tampoco comprendo por qué el club no aceptó la oferta del Milan. Ahora, cuando Capello se ha encargado de gritar a los cuatro vientos que no le quiere más en su equipo, va a ser más difícil venderle.

En cualquiera de los casos, llegados a esta situación, la verdad es que hacer negocio con este chico sería una misión imposible para cualquiera porque Ronaldo no juega y, cuando lo hace, no marca. Es la pescadilla que se muerde la cola. El está enfadado con el Real Madrid, y el Real Madrid está enfadado con él. Empatados de nuevo. En lo tocante a Ronaldo llevo siendo políticamente incorrecto durante mucho tiempo, tanto que ya ni me acuerdo. Cualquiera que le viera jugar al fútbol hace sólo tres o cuatro años se daría perfecta cuenta de que era uno de los cinco mejores goleadores del mundo. Cualquiera. No hace falta ser periodista deportivo para darse cuenta de eso.

Pero aquellos tiempos gloriosos sencillamente se esfumaron. El problema del Ronaldo de 2007 es que continúa teniendo exactamente la misma actitud indolente del Ronaldo de 2003, con la única diferencia de que hace cuatro años marcaba goles y ahora ya no. Hace un año se convirtió en un problema, hoy no sabría cómo definirlo.

Me gustaría mucho que se cerrara la operación con el Milan. Tengo la malsana curiosidad de saber qué haría Ronaldo en su segunda etapa en el calcio. Allí, como aquí, continúa teniendo sus incondicionales. Yo también soy fan de Ronaldo, pero de aquel Ronaldo explosivo de quien Jorge Valdano afirmara una vez que no atacaba como un futbolista sino como una manada. Sinceramente creo, y así lo llevo afirmando desde hace mucho tiempo, que Ronaldo ya está para pocos trotes, quizá para los del Al Ittihad. Los árabes pagan bien, exigen poco y sólo quieren ver alguna cara famosa de vez en cuando. Luis Figo, que siempre se tomó esto mucho más en serio que él, acabará jugando allí. Aún está a tiempo de visitar Hydrópolis, el primer hotel submarino del mundo. A mí, sinceramente, no me parece un plan tan malo. Pero puede que Ronaldo pretenda demostrar que el Madrid se equivocó con él. Acepto apuestas.

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